Lo que se consideraba como la ciencia para establecer puentes y encontrar coincidencias; la ciencia que era aceptada como la herramienta para solucionar fricciones y conflicto de intereses un producto social para acceder al poder, por medio de instituciones sociales, como los partidos políticos, y que por casi dos siglos fue el medio para crear instituciones y estructuras de poder, como Estados, naciones y convenir-acordar la paz en casi todo el mundo, la política, también casi todo el mundo, está en crisis de efectividad para resolver conflictos.

Específicamente en nuestro país, las pasadas contiendas políticas dejaron un resabio de descontento, de rencor, de hasta amargura y decepción=frustración por los resultados o de las equivocaciones del ciudadano o de las malas=pésimas actuaciones de los elegidos y se ha dejado en el nido el huevo de la serpiente o de todo junto y parece ser que en este proceso electoral constitucional Federal para la elección del nuevo titular del Poder Ejecutivo, la total renovación del H. Congreso de la Unión – 500 miembros en ambas cámaras y por ambos principios – será el fin del término de la incubación.

Por otro lado, ante el desprestigio de los partidos, de su casi nula representatividad social y de la carencia de promoción política para crear militancias y cuadros, dado que el formato legal coloca a los partidos como casi la única vía para acceder al poder político y con la equivocada creencia de que se necesita dinero y militantes y relaciones varias personalidades que desean participar en la política reciben ilegales respaldos oscuros de personas e instituciones y sin valores, sin algo de civilidad y únicamente por alcanzar los beneficios que deja la política y el poder por el poder mismo, se ha regresado a la barbarie política con tal de conseguir el poder por el poder mismo, aplicando la máxima de Nicolás Maquiavelo, Importa el fin, no los medios, las sociedades – nacional, estatal y municipal – se ha visto inundada, bombardeada por hechos negros, opacos, sucios, casi delictivos o de hecho delictivos, llegando hasta el asesinato de contendientes, de enemigos o al secuestro, a la intimidación, presión y chantaje.

¿Por qué este retroceso?

Entre otras cosas, porque los partidos políticos han perdido la brújula, porque no trabajan en la generación de militantes ni de simpatizantes, porque la autoridad política, el gobierno por medio de sus instituciones no actúa con la energía y severidad necesarias y, además, porque los llamados protagonistas carecen de valores – éticos, sociales, religiosos, familiares, etc. -, políticos y únicamente tienen como valores la codicia, la avaricia, el hambre, la gula del poder.

A esto se ha llevado a la política y esto es ahora la política.