Ayer sábado 5 de mayo se cumplieron 164 años de la victoria del Ejército Mexicano de Oriente, al mando del Gral. Ignacio Zaragoza derrotó al ejército francés comandado por el mariscal Laurencez, en la heroica Puebla, hoy de Zaragoza.
Un poco de historia: España, Inglaterra y Francia demandaban y exigían el pago de daños a las poblaciones de esas naciones; el presidente de la República, Benito Juárez García, no evadió el pago mas argumentó que el país carecía de dinero por la guerra civil que estaba terminando; la coalición de tres potencias invadieron el país y tomaron Veracruz, mas aceptaron negociar y firmaron un acuerdo para no avanzar más allá de Orizaba; se realizaron negociaciones y los argumentos de nuestro país fueron aceptados por los representantes de España e Inglaterra, mas Francia, que tenía fines intervencionistas, no lo aceptó y decidió avanzar y no retirarse y sí invadir nuestro territorio, pues en el fondo tenía la intención de establecer un imperio, idea que dio forma con el llamado imperio de Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota. Mas el ejército invasor fue detenido en las cañadas de Puebla el día 5 de mayo de 1862.
Esa fecha fue tomada por los gobiernos mexicanos contemporáneos como fecha conmemorativa en defensa de nuestra soberanía, libertad e independencia nacionales.
Para otorgarle mayor solemnidad a esta histórica fecha, cada año, los jóvenes integrantes del servicio militar nacional Juran Bandera y expresan su decisión de entregar su máximo sacrificio, si la Patria así lo requiere.
Hoy, a casi ciento cincuenta años de ese hecho histórico, tal como lo afirmó Jacques Attali, debemos de aceptar nuevos conceptos de soberanía, gracias a la globalización y a los nuevos formatos del sistema económico en los que somos una nación interdependiente y ya no sabemos ni qué es nuestro, pues todo lo que usamos y disfrutamos es universal…muy pocos satisfactores individuales, familiares y sociales son mexicanos, vamos ni el petróleo, ni el maíz para nuestras tortillas, ni el trigo de nuestro pan, ni la carne de nuestra comida diaria y así por el estilo y debemos aceptar que soberanamente, resulta más barato importar que producir, pues, recíprocamente, eso mismo sucede en todos los países con economía occidentalizados y dentro del sistema globalizado y neoliberal.
Ahora somos mexicanos con una soberanía internacional.
Sin embargo, eso no desaparece el orgullo de ser mexicano.






















