Continuando con el debate: debió llamar la atención que no estaban los tradicionales partidos políticos, salvo uno MoReNa, pero los tradicionales, corporativamente, estaban ausentes. Lo que muestra y demuestra que los partidos políticos o se renuevan totalmente desde sus bases o desaparecerán; en la política partidista electoral de nuestro país se está replicando=sucediendo lo que pasó en Francia, Estados Unidos, Italia, Alemania, Inglaterra, Barcelona, en donde los electores hicieron a un lado a los partidos políticos tradicionales, se unieron los individuos=minorías, crearon una corriente, inicialmente, fuera del partido, le dieron forma legal, se registraron y ganaron o, no ganaron los tradicionales, pero las minorías condicionaron a la más grande de ellas y se coaligaron para gobernar, como en Alemania y en Barcelona. Ese podría ser el futuro político apartidista, pero los partidos deben evaluarse y, obligados, cambiar: o renovarse o morir, como podría suceder con algunos ahora, el 1° de julio; en este caso sería una muerte anunciada.
Para completar la forma, la candidata Margarita Zavala se vio sumamente deslucida, opaca. No debió de asistir de color negro; tal vez un rosa o ceniza de rosas le habrá quedado mejor a su imagen y con pelo brillante. Dio la imagen de descuido, de ama de casa, con todo respeto para las amas de casa; Jaime, El Bronco, Rodríguez Calderón, muy bien vestido, y en colores apropiados para la imagen de hombre fuerte, duro, bronco; Andrés Manuel, muy sobrio, sumamente sobrio y con la corbata chueca y arrugada del nudo y en su seguridad generó desprecio a los “otros”, que para él son pirruris. (Epigmenio Avilés no cuido SU imagen para la teleaudiencia. Tremendo error. Ahí perdió frescura y naturalidad, además de confianza y credibilidad. Mostró que es vulnerable). Ricardo Anaya y José Manuel los mejor vestidos y con mejor imagen; color de trajes, camisa y corbata, muy aceptables y los nudos de sus corbatas bien hechos y sin arrugas, lisitos, lisitos.
Curiosamente, Anaya y Meade fueron en quienes se notó su esmero en la preparación de ese acto de comunicación, los más preparados, los que midieron sus tiempos y sus palabras y hasta sus gestos y con los respaldos en gráficas y anuncios, a modo y aceptablemente diseñados: cumplieron, su cometido: comunicar.
En cuanto a fondo, cada uno traía y sabía lo que quería, pero le fue más difícil vender su mensaje a Margarita Zavala y a Jaime, el Bronco, Rodríguez; a Ricardo Anaya le ayudó bastante la voz y los ademanes y la actitud: de fajador, combinación del Púas Olivares y del Toluco López, pero no pudo ser el Chucho Castillo o el Vicente Saldívar que deseaba. José Antonio Meade, fue un Fili Nava, Babe Vázquez, y hasta un Casius Clay, pero no pudo ser ni el Ratón Macías, ni el Julio César Chávez, ni el Mohamed Ali o el Mike Tyson, que deseaba: le faltó punch. Andrés Manuel se mostró tranquilo y hasta alardeó de algo que no sabe si así será: tener el 48% de la simpatía e intención del voto.
Desconozco quién ganará la elección, pero sé que este debate, que ya es historia, no será definitivo; lo será más el segundo y mucho más, mortal, el tercero, pero sí entiendo que Margarita Zavala y Jaime, El Bronco, Rodríguez Calderón no la ganarán, pero podrán negociar su capital político; la lucha será entre tres personajes Andrés Manuel López Obrador, José Antonio Meade y Ricardo Anaya y entre dos posiciones: neoliberalismo y nacionalismo utópico, dadas las circunstancias del momento. Y será una elección muy terciada.
Deduzco que, histórica, política y partidistamente Peña Nieto desea que gané su candidato y él sabe que para que gane – ¡No hay otra!- él debe recibir las duras críticas y agudos juicios de Meade sobre su administración: inseguridad, micro economía, política ecómica=gasolinazos, corrupción e impunidad y Meade, como ciudadano, como Macron y Macri, debe abanderar el hartazgo y cansancio sociales, disputándole a Andrés Manuel la iniciativa del hartazgo, insatisfacción y coraje sociales y el monopolio de la crítica. Sólo así ganará Meade, si no lo hace, perderá y quedará como un pusilánime, como veleta.
Finalmente, la preguntas de la esfinge: ¿quién ganará o el hartazgo o el miedo? ¿Qué harán INE&TEPJF si la FEPADE procede contra Anaya y el Bronco?