Etelberto Cruz Loeza.
EN MEMORIA DE JESÚS AMEZCUA PIZANO (+). AMIGO, COMPAÑERO DE HISTÓRICAS AVENTURAS PEDAGÓGICAS. FUNDADOR DE LA UNIDAD SEAD UPN COLIMA. DESCANSE EN PAZ.
¡QUÉ POBRE ARGUMENTO ES LA VERDAD! AURELIO GÓMEZ ANDA. PERSONAJE DE LUIS SPOTA.
LO QUE NATURA NO DA, SALAMANCA NO PRESTA.
Fue domingo y como me dejaron solo, me fui a Capula y frente a la plaza de la tenencia, disfruté, en la fonda de doña Came, un menú provincial y tradicional: caldo de gallina, con todo y huevera, sopa de arroz, mole y tortillas, blancas y azules o moradas, de comal. Inigualable. Agradable, Bueno, Sabroso y Barato. Y me llené de espíritu franciscano.
Resuelta esa cuestión de mi vida, después de cubrir mi rutina de andariego, me planté ante el televisor para ver el llamado debate entre candidatos a la presidencia de la República y lo que vi, pensé, enjuicio.
De entrada, me pareció muy rígido el formato y mucha gente para tan poco tiempo. Supongo que partidos, candidatos, instituciones y el INE lo evaluaron y deben proponer cambios. En realidad no fue un debate. Una cosa es querer y otra es ser. Pintó, pero no fue.
Se lucieron los moderadores. Azucena Uresti, resaltó, aparte de su madurez como periodista e inteligencia, con su natural belleza y juventud y junto con Denise Maerker, opacaron a Sergio Sarmiento. Ahí estuvo, es cierto, pero fue un muerto, un zombi, una sombra. Y ellas – no Sarmiento – picaron a los novillos, a los bureles, que no entraron a las suertes. Gracias a ellas, esos 124 minutos pintaron ser un inicio de debate, mas ahí quedó…había un corsé – esa distribución de tiempo y las “minibolsas-colchoncitos” que, por lo escaso de los tiempos, no fueron redituables – que deben flexibilizarlo.
Por otro lado, siendo cinco los protagonistas o le dan otro formato o más tiempo o recortan los espacios entre debate y debate y se organizan y realizan más cantidad de debates en los días oficiales de campaña política, y con un solo tema cada ejercicio.
Curiosamente, las principales cadenas televisivas – Televisa y Azteca TV – más una creciente, emergente, MILENIO TV, estuvieron presente.
Curiosamente, se dice, porque no hay forma confiable de comprobarlo, que fue visto por más del 60% del padrón; visto por TV, TV cable de cualquier tipo, internet, redes sociales, etc., lo que anuncia que, la televisión y los dispositivos móviles de comunicación electrónica y sus aplicaciones, entraron en la política mexicana por la puerta grande para quedarse. Ciertamente están los medios impresos, pero eso quedará para las corrientes y liderazgos de opinión, porque la información –voz e imagen – será, y ya es, instantánea, en tiempo real y masificada.
La televisión y las aplicaciones de los dispositivos móviles, es, y son, en la política electoral de nuestro país, la herramienta del presente y del futuro. Es más, las instituciones republicanas electorales nacionales – Federal y estatal – deberán aceptarlos, y a los debates, herramientas políticas y considerar que la política se realizará-ejercerá mediante la televisión, mayoritariamente y en el calendario de las campañas políticas programar 5, 6 o más debates – en función del tipo de elección que se realice, con mayor tiempo de duración ante las cámaras. Se ve, se piensa, se enjuicia y se decide.
Otra curiosidad: específicamente, no estaban partidos políticos, salvo uno, MoReNa, pero los tradicionales, corporativamente, estaban ausentes. Lo que muestra y demuestra que los partidos políticos o se renuevan totalmente desde sus bases o desaparecerán; en nuestro país se está replicando=sucediendo lo que pasó en Francia, Estados Unidos, Italia, Alemania, Inglaterra, Barcelona, en donde los electores hicieron a un lado a los partidos políticos tradicionales, se unieron los individuos=minorías, crearon una corriente, inicialmente, fuera del partido, le dieron forma legal, se registraron y ganaron o, no ganaron los tradicionales, pero las minorías condicionaron a la más grande de ellas y se coaligaron para gobernar, como en Alemania y en Barcelona. Ese podría ser el futuro político apartidista, pero los partidos deben evaluarse y, obligados, cambiar: o renovarse o morir, como podría suceder con algunos ahora, el 1° de julio; en este caso sería una muerte anunciada.
Para completar la forma, la candidata Margarita Zavala se vio sumamente deslucida, opaca – aunque en gustos se rompen géneros – no debió de asistir en color negro; tal vez un rosa o ceniza de rosas le habría quedado mejor a su imagen. ¡Ah, con pelo brillante! Dio la imagen de descuido, de ama de casa, con todo respeto para las amas de casa; Jaime, El Bronco, Rodríguez Calderón, muy bien vestido, y en colores apropiados para la imagen de hombre fuerte, duro, bronco; Andrés Manuel, muy sobrio, sumamente sobrio y con la corbata chueca y arrugada del nudo y en su seguridad generó-mostró desprecio a los otros, que para él son pirruris. (Epigmenio Avilés no cuido SU imagen para la teleaudiencia. Tremendo error. Ahí perdió frescura y naturalidad, además de confianza y credibilidad. Mostró que es vulnerable). Ricardo Anaya y José Manuel, los mejor vestidos y con mejor imagen; color de traje, camisa y corbata, muy aceptables; los nudos de sus corbatas bien hechos y sin arrugas, lisitos, lisitos.
Curiosamente, Anaya y Meade fueron en quienes se notó su esmero en la preparación de ese acto de comunicación, los más preparados, los que midieron sus tiempos y sus palabras y hasta sus gestos y con los respaldos en gráficas y anuncios, a modo y aceptablemente diseñados: cumplieron, su cometido: comunicar.
En cuanto a fondo, cada uno traía y sabía lo que quería, pero le fue más difícil vender su mensaje a Margarita Zavala y a Jaime, Bronco, Rodríguez; a Ricardo Anaya le ayudó bastante la voz y los ademanes y la actitud: de fajador, combinación del Púas Olivares y del Toluco López, pero no pudo ser el Chucho Castillo o el Vicente Saldívar que deseaba. José Antonio Meade, fue un Fili Nava, Babe Vázquez, y hasta un Casius Clay, pero no pudo ser ni el Ratón Macías, ni el Julio César Chávez, ni el Mohamed Ali o el Mike Tyson, que deseaba: le faltó punch. No sabe vender. No le ayuda su voz. Andrés Manuel entró y se mostró sobrado, acaso muy tranquilo tranquilo y hasta alardeó de algo que no sabe si así será: tener el 48% de la simpatía e intención del voto.
Desconozco quién ganará la elección, pero sé que este debate, que ya es historia, no será definitivo; lo será más el segundo y mucho más, mortal, el tercero, pero sí entiendo que Margarita Zavala y Jaime, El Bronco, Rodríguez Calderón no la ganarán, pero podrían negociar su capital político; la lucha será entre tres personajes Andrés Manuel López Obrador, José Antonio Meade y Ricardo Anaya y entre dos posiciones: neoliberalismo y nacionalismo utópico, dadas las circunstancias del momento. Y será una elección muy terciada.
Deduzco que, histórica, política y partidistamente Peña Nieto desea que gané su candidato y él sabe que para que gane – ¡No hay otra!- él debe recibir las duras críticas y agudos juicios de Meade sobre su administración: inseguridad, micro economía, política ecómica=gasolinazos, corrupción e impunidad y Meade, como ciudadano, como Macron- Francia – y Macri – Argentina -, debe abanderar, con punch, el hartazgo y cansancio sociales, disputándole a Andrés Manuel la iniciativa del hartazgo, insatisfacción y coraje sociales y el monopolio de la crítica. Sólo así ganará Meade, si no lo hace, perderá y quedará como un pusilánime, como veleta.
Finalmente, la preguntas de la esfinge: ¿quién ganará o el hartazgo o el miedo? ¿Qué harán INE&TEPJF si la FEPADE procede contra Anaya y el Bronco?