Tras el objetivo de que los aspirantes a la presidencia de la República presenten de viva voz, imagen y actitudes sus aptitudes y competencias, así como el conocimiento de la realidad actual y de la administración pública, con el complemento de mostrar su experiencia, herramientas indispensables para dirigir las prioridades de una nación como la nuestra, en las instalaciones del edificio Palacio de Minería, el Instituto Nacional Electoral organizó y realizó el primero de tres debates entre los cinco contendientes a la titularidad del poder Ejecutivo Federal.
Margarita Zavala Gómez del Campo, José Antonio Meade Kuribreña, Ricardo Anaya Cortés, Andrés Manuel López Obrador y Jaime Rodríguez Calderón, el Bronco hicieron acto de presencia en el set acondicionado para tal evento; los moderadores fueron Denise Maerker, Sergio sarmiento y Azucena Uresti.
Fue un formato muy rígido, pero más flexible que los anteriores; además, eras muchos los participantes en el debate… ¡para tan poco tiempo! Supongo que partidos, candidatos, instituciones y el INE lo evaluaron y deben proponer cambios.
En realidad no fue un debate. Una cosa es querer y otra es ser. Pintó, pero no fue.
Se lucieron los moderadores. Azucena Uresti, resaltó, aparte de su madurez como periodista e inteligencia, con su natural belleza y juventud y junto con Denise Maerker, opacaron a Sergio Sarmiento. Ahí estuvo, es cierto, pero fue un muerto, un zombi, una sombra. Y ellas – no Sarmiento – picaron a los novillos, a los bureles, que no entraron a las suertes. Gracias a ellas, esos 124 minutos pintaron ser un inicio de debate, mas ahí quedó…había un corsé – esa distribución de tiempo y las “minibolsas-colchoncitos” que, por lo escaso de los tiempos, no fueron redituables – que deben flexibilizarlo.
Por otro lado, siendo cinco los protagonistas o le dan otro formato o más tiempo o recortan los espacios entre debate y debate y se organizan y realizan más cantidad de debates en los días oficiales de campaña política, y con un solo tema cada ejercicio.
Curiosamente, las principales cadenas televisivas – Televisa y Azteca TV – más una creciente, emergente, MILENIO TV, estuvieron presente.
Curiosamente, se dice, porque no hay forma confiable de comprobarlo, que fue visto por más del 60% del padrón; visto por TV, TV cable de cualquier tipo, internet, redes sociales, etc., lo que anuncia que, la televisión y los dispositivos móviles de comunicación electrónica y sus aplicaciones, entraron en la política mexicana por la puerta grande para quedarse. Ciertamente están los medios impresos, pero eso quedará para las corrientes y liderazgos de opinión, porque la información –voz e imagen – será, y ya es, instantánea, en tiempo real y masificada.
La televisión y las aplicaciones de los dispositivos móviles, es, y son, en la política electoral de nuestro país, la herramienta del presente y del futuro. Es más, las instituciones republicanas electorales nacionales – Federal y estatal – deberán aceptarla, y a los debates, herramientas políticas y considerar que la política se realizará-ejercerá mediante la televisión, mayoritariamente y en el calendario de las campañas políticas programar 5, 6 o más debates – en función del tipo de elección que se realice, con mayor tiempo de duración ante las cámaras. Se ve, se piensa, se enjuicia y se decide.