Que tristes son las despedidas y peor cuando hay que gritar “¡ya me voy!”. Es muy difícil aceptar que se tienen contados los días del halago, del aplauso, de la zalamería, de las caravanas y reverencias, del “sí señor, como usted ordene”. Pero más lo serán esos momentos, cuando descubra el individuo que carece de importancia su presencia y que su palabra ya no es escuchada. Forzar la situación e invertir la fortuna adquirida para no pasar inadvertido, lo ha hecho uno de nuestros últimos expresidentes.
Don Gustavo Díaz Ordaz, el último de los grandes, en una entrevista periodística se autocalificó “el solitario de Palacio (Nacional)”. Se retiró a la vida privada, de la cual salió brevemente porque el Presidente José López Portillo lo nombró embajador en España. Don Adolfo López Mateos recibió el encargo de organizar los XIX Juegos Olímpicos, celebrados en la Ciudad de México, en octubre de 1968. Luis Echeverría Álvarez también fue convertido temporalmente en diplomático. Don Miguel Alemán Valdés fue un extraordinario presidente del Consejo Nacional de Turismo.
El que nos ha demostrado que no le gusta que le llamen expresidente es el chilango adoptado por los guanajuatenses, Vicente Fox Quesada, que al dejar la residencia y oficinas de Los Pinos, cargó hasta con el perico de la sede oficial y se fue a su rancho. Instaló su Centro Fox y junto a la copresidenta, su esposa, le dan vuelo a la hilacha con todo tipo de actividades. Es el reflejo de que en alguna forma quieren mantener poder y servidumbre, tener a quien darle órdenes y quien les abra la puerta.
A todos los políticos, que no a los hombres de empresa o de negocios, les afecta dejar el cargo y por ello hay quienes emplean todos los recursos necesarios para permanecer en el gobierno o encaminar sus pasos hacia la diputación local, la presidencia municipal, una senaduría, una curul federal y hasta las asesorías son buenas. No es tanto por los ingresos, como por no perder las relaciones que dan concesiones.
Hay casos de quienes al no alcanzar la nominación deseada, pierden hasta la vida luego de atravesar por estados depresivos críticos. En el siglo pasado muchos priistas sufrieron serias decepciones por no ser postulados a gobernadores, a senadores o a diputados federales. La historia registra casos de quienes cuando tuvieron la oportunidad de alcanzar un importante cargo, no lo aceptaron y cuando lo buscaron, la oportunidad se había ido.
CALDERÓN, NO PIERDE EL BUEN HUMOR
El pasado lunes 21 del presente mayo, tuve la impresión de oír al Presidente Felipe de Jesús Calderón Hinojosa lanzar un grito eufórico –¿o sería angustioso?- para llamar la atención de los mexicanos y decirles: “¡Aquí estoy!… ¡No me he ido!”. Obviamente no hubo un eco nacional ni trascendió lo que desde Barbados estaba diciendo.
Después de concluida la II Cumbre México-Comunidad del Caribe, el michoacano que deja 60,000 hogares enlutados en tiempos de paz, no se aguantó las ganas de usar la tribuna extranjera –lo que ya es costumbre en él- para hablar respecto al movimiento juvenil que se está registrando en México relacionado con el proceso electoral presidencial y particularmente en contra del candidato priista Enrique Peña Nieto.
Las marchas de los estudiantes se han prodigado en el país. Están enfocadas en contra del PRI, de su candidato presidencial y de las televisoras, principalmente contra Televisa. Dicen los jóvenes que no apoyan a ninguno de los aspirantes a la Presidencia de la República, sino que exigen que los medios sean más equitativos y objetivos en la difusión de las campañas que se realizan.
Calderón Hinojosa se hizo del micrófono y expresó que “No deja de ser paradójico que en muchos países haya manifestaciones –yo creo que en casi todos- y en la gran mayoría casi todas las manifestaciones son en contra del presidente”.
Habría de subrayar, esbozando una diabólica sonrisa, que “En México no son (las manifestaciones) en contra del presidente, sino de otros actores” y esto lo calificó como “una simple curiosidad” de su parte. Hoy se muere de gusto y hasta debe de brindar porque entre los “otros actores” está el hombre que le quita el sueño y a quien no quisiera entregarla la banda presidencial el primero de diciembre de este mismo año 2012.
René Delgado en su columna sabatina del diario Reforma asentó: “Ha perdido (Calderón) el sentido de realidad, pero no el sentido del humor. Es muy raro que alguien se manifieste en contra de lo que no existe o en contra de lo que ya no cuenta”. Usted haga sus deducciones.
El remate fue en los siguientes términos: “El problema es que si la tensión política no se resuelve en las urnas, el jefe de la administración (Calderón) tendrá que garantizar la estabilidad, y su sexenio está marcado por el uso de la fuerza sin inteligencia ni control y, entonces, quién sabe qué podrá ocurrir”.
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com) y reproducido con la autorización de su Director.
Periodista, articulista, comentarista en Radio y Televisión. Ha sido Jefe de Información y Director de Noticiarios de Canal 11 del Instituto Politécnico Nacional; Magistrado Numerario Fundador Tribunal Superior Agrario; Coordinador General de Comunicación Social del Gobierno del Estado de México; Representante del Gobierno del Estado de México en el D.F.; Director del Centro de Estudios de Justicia Agraria “Doctor Sergio García Ramírez” del Tribunal Superior Agrario y Director periodístico de la Agencia Mexicana de Información (AMI). Autor del libro “Bob Kennedy y los Asesinos sin Cara”. 1968. Autor del libro “La Radio, El PRI y El Destape”. 1988. [email protected] Twitter: @JorgeHyV
























