Donald Trump, el 42° presidente de los Estados Unidos va tras á reelección. Nada le preocupa. Está bien plantado y parado: con un pie en la popularidad y aceptación y el otro en el alza de su economía, sin que le importa nada de nada, va tras la relección.

No interesa que se sepa que casi todas sus decisiones políticas, que no políticas públicas, las toma después de dos-tres horas – desde que se despierta hasta las once de la mañana – de ver el canal de noticias de Fox y de tuitear.

Tampoco le importa que le renuncien personas de su confianza – en tres días, tres renuncias: la asesora adjunta de seguridad nacional de Estados Unidos para la Estrategia, Nadia Schadlow, renunció a su cargo – y es la tercera persona que renuncia desde que llegó a la administración de la Casa Blanca como asesor de seguridad nacional, John Bolton, de una larga y sólida diplomático de carrera y miembro de varias administraciones republicanas, que fue quien defendió en la ONU la noticia falsa de la existencia de armas de destrucción masiva de Sadam Hussein -, lo mismo que la de Tom Bossert, principal asesor del presidente Trump en cuestiones de seguridad interna y ciberseguridad y la del ex portavoz del consejo de seguridad nacional, Michael Anton.

Particularmente estas renuncias se atribuyen a la salida, la semana pasada, del Gral. H. R. Mc master, que renunció a su cargo de asesor de seguridad nacional.

Mucho menos le importa que su yerno tenga que acudir a las comisiones del Senado para ser interrogado sobre la vinculación del comité de campaña de Donald Trump, en el que desempeñaba un alto cargo de confianza.

Y tampoco le interesa ni le importa que sus tres principales asesores de su comité de campaña hayan sido acusados por el FBI de mentir intencional y perversamente al senado. Igualmente, le importa muy poco o de hecho nada que, esté metido en un escándalo más por declaraciones de una actriz porno, de un trato y relación sexual – que sucedió hace más de 10 años -, pero que la sobornaron con una fuerte cantidad de dólares para que se callara.

Por supuesto que nada le importa lo que se negocia en el TLC, ni en el TPP. ¿Para qué?, si negocia en posición de fuerza como primera economía mundial, ni menos la guerra comercial con China.

Igualmente, a Donald Trump poco le importa que su nuevo asesor-consejero de seguridad nacional, haga equipo con el nuevo secretario d Estado, Mike Pompeo y que los tres sean un triángulo infernal.

Así, que viendo, tempranito, el canal FoxNews, jugar con el twiter y pasando los fines de semana en Florida, Donald Trump está camino a la reelección