Después de un largo y desgastante proceso jurídico, Luis Inacio Lula Da Silva, ex presidente de Brasil y líder del PT – Partido de los Trabajadores – ha sido sentenciado a 12 años de prisión. Agostados todos los recursos jurídicos, la mayoría de ellos desechados por el Tribunal Superior Federal, en una votación por mayoría 6 a 5 – el juez Federal Sergio Moro, consideró, la existencia de suficientes elementos de prueba de que Lula da Silva es culpable en una causa relacionada con la trama de corrupción política destapada en la petrolera Petrobras – el caso Lavajato y Odebrecht – haber recibido un departamento triplex en la playa de Guarujá, en Sao Paulo. El fallo fue ratificado en enero por un tribunal de apelaciones.

El Juez Federal Sergio Moro decretó la prisión del expresidente pero , en la misma sentencia se le concede trato preferencial: se le otorgó, gracias a su condición de e x presidente de la República y miembro presidente del Partido de los Trabajadores de Brasil – el beneficio-posibilidad de que sea él quien se entregue a la policía de Curitiba, no se usen esposas para detenrelo y no pasar por el bochorno y escándalo de ser detenido con la fuerza pública y empezar a contabilizar su condena de 12 años; esto debió ser el pasado viernes 6 del presente, pero hasta este momento su entrega a la policía no ha sucedido.

Incluso en Curitiba y en relación a la dignidad de su cargo, fue previamente preparada una sala reservada, una especie de Sala de Estado Mayor, en la propia superintendencia de la policía Federal para el inicio del cumplimiento de la pena y en la cual el expresidente estará separado de los demás presos – Leo Pinheiro, presidente de la constructora OAS y Antonio Palocci, su administrador de Hacienda, sin cualquier riesgo para su integridad moral o física.

Esta decisión evita que el político más carismático de Brasil y actual líder de las encuestas de intención del voto para las elecciones presidenciales de octubre sea conducido a un presidio común en Curitiba, como otros condenados por corrupción en la paraestatal Petrobras.

Las autoridades policiacas Federales saben en donde está Luis Inacio Lula Da Silva – en la sede del Sindicato de Trabajadores Metalúrgicos – que él fundó en 1980 – en la ciudad de Sao Bernardo do Campo, en el estado de Sao Paulo – por lo cual, sabiendo en dónde está, no lo consideran prófugo de la justicia y no quieren ir a ese lugar a detenerlo porque las instalaciones sindicales está rodeado por miles de trabajadores y no desean iniciar una conflicto de escenario mayúsculos. Apelan a su criterio político y a su inteligencia y que confían en que no desee pasar la vergüenza y prefieren negociar con sus abogados los términos de su detención-entrega.

Ahora, terminada la lucha jurídica se inicia la lucha política: la campaña por la presidencia de la República en la cual el PT tiene la mayoría de las intenciones del voto y todo está por escribirse y muy posiblemente, su candidata sea Dilma Rousseff, quien fue separada del cargo, pero no la despojaron de sus derechos políticos y al estar Lula Da Silva imposibilitado para participar en la lucha política electoral, es casi seguro que el candidata sea la ex presidenta.

Ahora bien, ¿será así o debilitarán al PT? Está por venir lo mejor.