Nuestro sistema político, nuestras instituciones y prácticas electorales están basadas en la desconfianza y el encaje legal que se ha construido se levantó con la desconfianza de todos los protagonistas político partidistas por establecer la igualdad y equidad entre los contendientes protagonistas y los partidos políticos y para que los principios rectores que caracterizarán a nuestras instituciones político electorales sean la certeza, legalidad, imparcialidad, objetividad y profesionalismo.
Los sucesos en las diversas elecciones tanto Federales como estatales indican que esos principios rectores –equidad e igualdad, en la contienda y la certeza, legalidad, imparcialidad, objetividad y profesionalismo – se han perdido y se han transformado en o ideales utópicos o meretrices electorales.
¿Ejemplos? Es rumor a voces que todos los partidos políticos llevan, tiene o utilizan doble y hasta triple contabilidad; es secreto no muy bien guardado que las instituciones electorales, máxima autoridad en materia electoral, tienen sus preferidos, su alta burocracia, sostienen acuerdos sobre difusión con Medios y presentadores bajo la mesa, con la complacencia de partidos – por la lógica correspondiente: me callo, tú te callas. Todos nos callamos -.
Ya perdieron su calidad y autoridad morales, desde antes del relevo como consejero presidente de Luis Carlos Ugalde; con él y con todos los escenarios que se generaron y montaron para la designación de los consejeros ciudadanos faltantes: las cuotas partidistas. LAS INSTITUCIONES ELECTORALES MEXICANAS YA NO SON NI ESTÁN CIUDADANIZADAS. ESTÁ EN VIGOR LA DISTRIBUCIÓN DE LOS ESPACIOS CIUDADANOS COMO CUOTAS DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS.
Otro ejemplo: el pasado CHAROLAZO, en este caso de Andrés López Obrador: enviados suyos – se supo que un familiar de Santiago Creel y algunos extranjeros – se reunieron con diversos empresarios y les solicitaron 6 millones de dólares – a la convertibilidad actual son 80 millones de pesos – . Alguien grabó la reunión y en la expresión de las razones afirman “ya todo está arreglado para ganar”. Solo se requieren 6 millones de dólares.
El Instituto Federal Electoral por necesidad de sobrevivencia institucional y por la verticalidad, certeza, legalidad, imparcialidad, objetividad, profesionalismo e igualdad y equidad del proceso electoral Federal en curso debe investigar este asunto
A simple vista, se puede entender que existen formatos, mecanismos, procedimientos para no declarar aportaciones de particulares; que los formatos- sistemas de fiscalización son tardíos, inoperantes e inútiles. Que las prerrogativas partidistas y el financiamiento público a los partidos es una ilusión. Que la equidad y la igualdad de todos los contendientes políticos – partidos y candidatos – es o una utopía o un sofisma o una mentira.
Este asunto repite, replica, clona aquella persona moral de Lino Korrodi: Los Amigos de Fox: La ingeniería financiera utilizada permitió que nadie fuera llevado a proceso; nunca se supo cuánto dinero recaudó; mucho menos se supo en qué áreas se gastó. En ese proceso, el PAN violó los principio rectores de igualdad y equidad; lo mismo sucedió en 2006: Fox y el Consejo Coordinador Empresarial presionaron a las instituciones jurídico electorales y así llevaron a la presidencia de la República al inefable e inolvidable Vicente Fox Quesada y al actual presidente, Luis Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.
Este Historia no debe, ni pude, repetirse y sí se debe investigar y castigarse con todo el rigor y peso de la ley…






















