Como se sabe, pues así se ha difundido por los tres gobiernos firmantes del Tratado Trilateral de América del Norte, más conocido como el TLC o por NAFTA por los hablantes del inglés, este tratado está en revisión, sobre todo porque fue una propuesta de la campaña presidencial de su actual presidente Donald Trump que sería cancelado y si no se podía establecer un clausulado favorable a los intereses norteamericanos, ellos se saldrían, pues, a su juicio, existían desequilibrios comerciales en la balanza comercial entre los tres países y la pérdida de empleos de norteamericanos, así como el cierre de fábricas en territorio estadounidense se debía al TLC.
Claro, conociendo la verborrea del presidente Donald Trump y que sus palabras agresivas son su ariete para intimidar y negociar en posición de fuerza y chantaje, las rondas de negociación – una en cada país y ya van ocho reuniones-rondas – entre los tres equipos de negociadores – uno por cada país -, las conversaciones de los negociadores no han sido nada fácil, pero se avanza y se dice que estas pláticas ya llevan un avance del 80% y que sí habrá nuevo tratado de Libre Comercio entre los tres países de América del Norte.
Desde su integración y puesta en práctica en el año de 1994 – el primero de enero, justo con el surgimiento de la guerrilla del Ejército Zapatista de Liberación Nacional -, el libre flujo entre los tres países comercial de materias primas y productos terminados fue intenso, ya que los impuestos a la importación y exportación se desplomaron y tuvieron, en la mayoría, tasa cero, con la finalidad de que el intercambio comercial fuera intenso y constante, como hasta la fecha ha sucedido.
Uno de los efectos primarios de este tráfico comercial entre los tres países fue que para los agricultores y agroindustriales, así como industriales y comerciantes mexicanos, les resultaba más barato importar que producir y así se presentó el fenómeno de que los productos mexicanos estaban mucho más caro que los productos de origen norteamericanos y los pocos canadienses, hecho económico que fue una réplica de lo que sucedió en 1965 cuando inició la operación de los tratados comerciales en la Unión Europea, y así continúan hasta la fecha.
Ahora que está a revisión el clausulado del TLC de 1994, es muy posible que toda la estructura económica siga igual.
Una de ellas que no ha sido tocada, es la que se refiere a los salarios de los trabajadores mexicanos, que están en franca desventaja con los trabajadores de los otros dos países – Canadá y estados Unidos, donde, por ejemplo, la hora de trabajo está establecida en 10.10 dólares la hora y en áreas especiales como la minería, a 53 dólares la hora, en nuestro país, es general, sea cual sea la actividad laboral, en la llamada cuota de salario mínimo 88 pesos diarios.
A juicio de sectores agroindustriales, industriales y comerciales, el TLC seguirá, pues el TLC es muy importante para todas las compañías de automóviles de Norteamérica. Absolutamente, el TLC seguirá, son sus palabras, coincidentes con las expresadas por otras personalidades del sector económico y comercial norteamericanos.






















