Uno de los temas que sonó con la intención de llamar escandalosamente la atención fue el asunto del ex gobernador priísta del estado de Tamaulipas, Tomás Yarrington.
Inicialmente se filtró la información a loa Medios de Comunicación con mayor presencia, lectura y audiencia de que estaba por ser detenido; no se indicaba por qué causal; acto seguido hubo declaraciones de personas cercanas al ex mandatario, deslinde del partido revolucionario institucional e informaciones de áreas de justicia de los Estados Unidos, particularmente del estado de Texas y del Departamento de Justicia – FBI y DEA, etc. – en las que se indicaba que Tomás Yarrington no era buscado ni estaba siendo investigado. Posteriormente se difundió que era investigado por presunto Lavado de Dinero, pero a través de prestanombres y con dinero producto de la extorsión y acciones fraudulentas. Acto seguido se difundió larga lista de propiedades y sus características, así como una breve lista de prestanombres con comentarios adjuntos para pintar el perfil moral de los enlistados. En este momento se sigue una guerra de pape y tinta en los Medios de comunicación.
Es útil hacer algunas reflexiones: Si las áreas de justicia tanto del estado de Texas, U.S.A., como del departamento de justicia de los Estados Unidos no tenían bajo investigación a Tomás Yarrington, ¿quién interesaba y beneficiaba difundir esta información, fuera cierta o falsa? Aquí, los que ordenaron soltar y filtrar la información valoraron, el daño que pudieron lograr, sin importar si esta fuera verdad o mentira y/ o los daños colaterales. Maquiavélicamente pretendieron un fin, sin importar su veracidad o los medios. Los directamente beneficiados de todo este caso eran los partidos de Acción Nacional y de la Revolución Democrática.
¿Quién tiene este tipo de información, o puede allegarse, este tipo de información privilegiada y tan completa? Quien tiene poder y relaciones de poder para hacer esto al detalle y con precisión, salvo que haya agencias específicas con personal que realice actividades muy sofisticadas, la presidencia de la República y las dirigencias de los partidos en el poder u opositores que buscan el poder y solo están dos:: PAN y PRD. Curiosamente los mismos.
Nuestro país está en el último tercio de la campaña política tras la presidencia de la República por el sexenio 2012-2018 y los comités de campaña y los llamados Cuartos de Guerra de dos partidos – uno que busca mantener la presidencia de la República – el PAN – y otro que por enésima ocasión busca triunfar y llevar al poder Ejecutivo a su candidato – que por segunda ocasión va tras la presidencia de la República – PRD – tiene en sus puestos de mando estratégico y toma de decisiones en la planeación y operación de sus campañas políticos extranjeros, en cuyos países de origen – España y Chile –, mayoritariamente, las campañas políticas están diseñadas y basadas en la destrucción, vía escándalo, de sus oponentes. No es extraño entonces lo que está sucediendo y más ahora cuando se ha entrado en el último tercio de la campaña. Los días por venir se llenarán de acciones de Guerra Sucia como estas.
Finalmente, como en algún tiempo lo dijo Manuel Camacho Solís – y como debe ser en la realidad en un país y en un Estado de Derecho -: Quién la hizo… ¡que la pague!
Adicionalmente quieren identificar, hacer sinónimo al PRI con corrupción. Olvidan que todos los partidos viven en casas de cristal. Deben de recordar la expresión bíblica del Nuevo Testamento: El que esté libre de culpa que tire la primera piedra.
Para terminar, debe verse – en el supuesto de que sí existiera y se demostrara el, o los delitos -, que los partidos no se equivocan al proponerlos – eran los mejores, los recomendados para ganar en ese momento -. Se equivocan los hombres. Se equivocan los individuos. No las instituciones.






















