El domingo antepasado fue 18 del presente y oficialmente, en todo el país, de una forma oficial, de conformidad a los usos y costumbres nacionales, se conmemoró el LXXX aniversario de la nacionalización de la industria petrolera.
La memoria histórica recuerda esos hechos y esos escenarios, unidos al sentimentalismo, muy bien explotados por las autoridades de esos momentos. Lázaro Cárdenas del Río, presidente de la República.
Por más de dos generaciones el petróleo, fue la industria propiedad de la nación que fue la base de la transformación de nuestro país y de nuestra sociedad y, además, soporte de los ingresos fiscales; de un peso, 80 centavos procedían de los ingresos petroleros. Se dijo que los presupuestos estaban petrolizados.
A partir de la mitad de la administración de Miguel de la Madrid Hurtado – 1982-1988 – con el uso del llamado neoliberalismo y aplicado en la economía y en la política pública, el concepto de soberanía en las instituciones de la República fue girando hacia la privatización jurídica, hasta llegar a estos escenarios en donde, a través de las llamadas reformas estructurales, el petróleo siguió siendo nuestro, pero acepta la participación de la iniciativa privada para su exploración, explotación, extracción, refinación, transportación, almacenaje y comercialización, lo que generaría mayores ingresos fiscales, lo que sería una reconversión en los ingresos fiscales y, ahora, se dice, que únicamente de cada peso en el presupuesto, solo 28 centavos proceden del petróleo y que el resto – 22% son ingresos fiscales .
Ahora, son otros tiempos, otros escenarios, nacionales e internacionales y ciertamente, son otros los conceptos de soberanía que prevalecen en el mundo y, siendo congruentes, se deben aceptar; ahora lo que debemos considerar es el uso transparente, honesto, honorable y legal del dinero público, en general y particularmente, el procedente de la riqueza petrolera.
A 80 años de esa gesta histórico – política que singularizó a nuestro país, el perfil nacionalista de los países es mal vista y mal valorada por muchos, especialmente por los empresarios, sin embargo existen empresas y políticas públicas aplicadas en la sociedad exitosas, como la BBC y el sistema de salud – totalmente gratuito – en Inglaterra; la empresa petrolera en Noruega; el sistema de seguridad estadounidense – Obama Care -, los sistemas cubamos de educación y salud públicas y otros más.
Luego entonces nadie dice ni sostiene ni ha podido demostrar lo contrario, que el poder público no pueda ser empresario exitoso. La competencia lo demostrará y, en estos tiempos de hegemonía de las leyes del mercado, donde la competencia es la divisa, PEMEX puede ser una empresa exitosa.






















