Se sabe que la educación es la herramienta social determinante para el cambio perdurable y sólida transformación de la sociedad de un país, que, tal vez es la más lenta de ellas, pero es la de cambio sólidos y cuyo dinero no es un gasto y sí una inversión.
Y así lo entendieron los constituyentes de Querétaro al redactar el texto del artículo 3° Constitucional; así lo entendieron Lázaro Cárdenas del Río, presidente de la República, y su secretario de Educación Pública, Narciso Bassols y, también así lo comprendió Jaime Torees Bodet y así lo entendieron los constituyentes que realizaron las diferentes reformas al texto constitucional, pero cuyo criterio democrático no ha cambiado:
El criterio que orientará a esa educación… a) Será democrático, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como UN SISTEMA DE VIDA FUNDADO EN EL CONSTANTE MEJORAMIENTO ECONÓMICO, SOCIAL Y CULTURAL DEL PUEBLO.
Y este sistema de vida así considerado, ÚNICAMENTE LO CONSTRUYE LA EDUCACIÓN.
Y países – les llaman emergentes – que han tomado esta decisión, invirtieron en sus sistemas educativos y en este momento sus generaciones así formadas están llevando a sus países a los primeros lugares del mundo, en economía, ciencia, desarrollo, tecnología, empleo, producción, honestidad, como Finlandia, Japón. India, China, Noruega, Dinamarca.
La actual administración propuso una reforma educativa – la consideró dentro del grupo de las llamadas Reformas Estructurales – y está en operación y en este año, en agosto, con el inicio del año escolar 208-2019, iniciará la aplicación del Nuevo Modelo Educativo propuesto por la Reforma Educativa.
Y para la nueva Escuela Mexicana y para el nuevo Maestro Mexicano, se requiere formar nuevos maestros de las escuelas normales y a medio semestre o si no es que ya inició, la transformación de las estructuras docentes de las escuelas normales públicas y privadas – que es por donde debió haber empezado la Reforma Educativa de esta administración, paralelamente con los trabajos académicos con la base piramidal de los que ejercen la docencia -.
Esa son algunas de las razones por las cuales las escuelas normales – formadores de maestros de y para todos los niveles – no deben desaparecer y sí transformarse, evolucionar, como lo han hecho desde su fundación, posrevolucionaria y las normales rurales, en 1922 y han sobrevivido y superado las reformas de 1944, 1960 y subsiguientes.
Para su efectivo y eficiente funcionamiento – de todas las escuelas normales públicas y privadas – debe contarse y realizarse mayor coordinación académica y administrativa y unificar un solo criterio y un único programa, pues, finalmente, la educación normal es una educación de Estado y función y responsabilidad del Estado.






















