La aplicación de la Evaluación Nacional sobre Logros Académicos en los Centros Educativos –ENLACE – levantó polvareda y pudiera ser que así fuera, particularmente por los escenarios actuales, tanto de los servicios educativos nacionales, estatales y por el ambiente político nacional que se vive y, como complemento pro las muy desafortunadas declaraciones del presidente de la República.
Primeramente, está bien que el patrón quiera saber cómo están los servicios educativos que ofrece y cuál es el perfil de quienes hacen posible los servicios educativos; podría decirse que es una evaluación cerrada de casi el sistema educativo nacional – pecando de visión macro -; está bien que el gobierno sepa la consistencia, la calidad, de lo que está ofreciendo a la sociedad y está muy bien que el Estado tenga información directa de las condiciones generales y específicas de todos los servicios educativos, de su personal, de sus instrumentos – métodos, planes y programas – y del destino de los recursos financieros presupuestados para lograr que la Educación nacional construya, alcance, logre los objetivos, espíritu y características establecidas en la Constitución Política. Las preguntas surgen inmediatamente
¿Informará la realidad educativa, profesional y académica, sin maquillaje?
¿Qué hará con los resultados, con las recomendaciones técnicas, presupuestales, administrativas, académicas, profesionales, curriculares, laborales, etc.?
¿Ahora que ya se va la administración, y que es posible, y muy probable, la alternancia, propondrá una reforma educativa?
¿Por qué en su aplicación intervino el SNTE?
Ahora bien, es indicador que la llamada Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación haya interferido en su realización en los estados de la cuenca de la miseria: Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Chiapas. Los gobiernos de estos estados están obligados a revalorar su conducta: Es muchísimo – dinero, personal, objetivos de políticas públicas, etc., – lo que está en juego y estas acciones empiezan a ser un riesgo para la estabilidad política del Estado y la administración en los gobiernos ante la esterilidad, en términos de desarrollo, de sus productos-resultados.
El presidente de la República expresa una declaración sumamente desafortunada: si la educación nacional está como está, él es el responsable directo y hasta culpable, en cuanto al diseño de las políticas públicas en el sector educativo, pues él designó, y/o aceptó, entregar las estructuras del órgano central de la Educación Nacional – la SEP – al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
Y esto no es nuevo: La anterior administración federal hizo lo mismo. ¿De qué se queja lastimeramente el presidente de la República? ¿Para qué, y por qué, esa declaración si él es culpable de la situación en la que están los servicios educativos y la Educación nacional?






















