Recientemente en todo el mundo y particularmente en nuestro país se realizaron actos co0nmemorativos para festejar el llamado Día Internacional de la Mujer.
Esta Casa Editorial entrega en estas líneas un merecido reconocimiento a la MUJER, a TODAS LAS MUJERES, FEAS, BONITAS, RICAS, POBRES=MISERABLES, CULTAS E INCULTAS, CASADAS, DIVORCIADAS, MADRES SOLTERAS, SOLTERAS, EN UNIÓN LIBRES, RESIDENTES EN ZONA DE ALTÍSIMO DESARROLLO O DE MUY ALTA MARGINACIÓN, EJECUTIVAS, EMPLEADAS, ETC. con mayúsculas, por su valiosa y necesaria participación en el desarrollo y evolución de las sociedades, particularmente la nuestra; sin ellas – su participación y su ser femenino – ni la sociedad mundial, ni la mexicana, ni la michoacana, serían lo que son con todas sus imperfecciones y conflictos, pero sí perfectibles, con la participación de ella, las mujeres.
Por supuesto, lo que es natural, se cayeron en desproporciones.
Las palabras que más se escucharon fueron derechos e igualdad, feminicidios y embarazos no deseados en edad no deseada=en adolescentes.
Al respecto, el mundo, nuestro país, nuestro estado, está construido por hombres, mayoritariamente, y desarbolar una estructura – social, mental, económica, laboral, política, cultural, familiar, religiosa, etc. –de siglos llevará un poco de tiempo, pero su eficacia, su velocidad y perfectibilidad dependerá de la participación de la mujer, de su participación responsable, femenina, efectiva, consciente, congruente y decidida como ser humano con una condición de respeto e igualdad sin inequidades, por el simple hecho de ser mujer.
No es conveniente hablar ni de cifras ni de porcentajes, por la simple razón de que las circunstancias aun siendo en derecho, no son favorables para una condición de igualdad en derechos y obligaciones, aunque es deseable que poco a poco vayan siendo, sin embargo, en nuestro país, en poco más de dos generaciones, es muchísimo lo que se ha avanzado en las disposiciones y condiciones jurídicas, sociales, culturales y familiares para tener una sociedad en condiciones igualitarias entre los dos sexos.
Para todas las mujeres de México y de nuestro estado, los mejores deseos para un futuro. Y porque la feminización de nuestra vida social no se desajuste, ni desproporcione y sí se construya un equilibrio que posibilite sana convivencia individual, familiar y social.
Es muy seguro que las mujeres de la próxima generación tendrán muchas más y mejores condiciones para su plena convivencia social en términos de igualdad y equidad genéricas
Felicidades y que hayan disfrutado de su justo y merecido reconocimiento como protagonistas de la transformación, evolución y cambio de la sociedad nacional, y estatal.























