La elección presidencial 2012 está a la vuelta de la esquina: este domingo será el segundo debate entre los candidatos a la titularidad del poder Ejecutivo, restarían únicamente tres semanas para llegar al Domingo Lectoral, menos 3 días de veda total, previos a la elección… Ya no queda nada, salvo resanar los raspones y heridas que generen el debate y ultimar los detalles de organización.

El Día Electoral, después de las ocho de la noche, cuando se conozcan las cifras del Programa de Resultados Electorales Previos  – PREP – confirmará o exhibirá a las casas encuestadoras, quienes hasta la fecha de hoy, con todo y las informaciones escandalosas, objetivas o suigéneris del caso #yo soy 132 y las muestras de la llamada Guerra Sucia, tienen como puntero a Enrique Peña Nieto – candidato del partido revolucionario institucional -, con distancia del segundo lugar, de 20 puntos porcentuales, con Andrés Manuel López Obrador – candidato del partido de la revolución democrática (los llamados partidos de Izquierda, si aun existen en México), que alternativamente cambia de lugar con Josefina Vázquez Mota, candidata del partido oficial, de acción nacional.


Debe llamar la atención este segmento de la campaña, saliendo de la curva previa a la recta final,  el comportamiento de Andrés Manuel López Obrador: a medio mes de mayo se difundió que paso la charola a grupo de empresarios solicitando la cooperación de 6 millones de dólares  – 80 millones de pesos -; el reforzamiento de su campaña mediática con lemas significativos: 1°.- La entronización de Enrique Peña Nieto por las cadenas televisivas nacionales – TELEVISA Y TV AZTECA -; 2º.-La manipulación de empresas encuestadoras para coincidir en un dato informativo: Enrique Peña Nieto en el primer lugar y con distancia  abismal  – 20 puntos porcentuales – ;  3°.- Velada amenaza de inestabilidad social por maquinación para la repetición del fraude electoral del 2006 y 4°.- Lógica  conducción hacia la judicialización del proceso electoral.

Andrés Manuel López Obrador está trabajando, mediáticamente,  sensibilizando a ciertos segmentos de la sociedad nacional para afirmar que en la inminente elección presidencial habrá repetición del fraude de la elección presidencial del 2006, teniendo solo su palabra y datos estadísticos resultantes de una única consulta pública en donde solo una casa encuestadora  le concede empate técnico con Enrique Peña Nieto, candidato del partido revolucionario institucional. Lo bueno es que está en su derecho, pero lo malo es que es su palabra contra los datos fríos de varias encuestadoras serias y profesionales que coinciden en todo, entre ellos su ubicación alternativo como segundo lugar con Josefina Vázquez Mota.

¿Qué está generando?        La inminente judicialización del proceso – exceso de gastos de campaña, causal más significativo -, resurgimiento  del compló en su contra – ahora de las dos  empresas televisivas nacionales más vistas en el país, duopolio dueño del mercado – y/o victimización de su persona para ganarse el sentimiento popular de  ayuda a la víctima.

La forma como se comporte en el debate de este domingo Andrés Manuel López Obrador – las armas a usar, actitudes de ironía, burla=humildad, etc.,  dará más luz del camino que seguirá la elección presidencial del primero de julio.