El próximo 11 de junio se cumplirán cinco años y medio de la lucha contra la delincuencia organizada emprendida por el Presidente Felipe Calderón y los resultados de esta estrategia armada son altamente cuestionables. Un lustro de guerra ha cobrado la vida de 60 mil mexicanos, ha desplazado a otros miles y ha dejado un país acaparado por la violencia, inundado por la impunidad y navegando sobre los mares de la injusticia y la desesperanza. Hoy, el Ejercito Mexicano se encuentra desgastado, las instituciones federales y locales mantienen altos niveles de corrupción y la sociedad mexicana tiene una amplia sensación de que los costos ya han superado a los beneficios. Es importante reconocer que no podemos “cargarle” todo el costal de muertos a Felipe Calderón, existe corresponsabilidad tanto de los gobiernos estatales como los municipales; sin embargo, el que emprendió la guerra y la institución que tiene mayor fuerza operativa, logística y presupuestal, es el gobierno federal y por lo tanto, tiene mayor responsabilidad. En este tenor, resulta relevante conocer qué piensan hacer los candidatos en materia de seguridad pública y cómo piensan manejar la lucha anticrimen en caso de llegar al poder. ¿Quieren cambiar la estrategia, modificarla, mantenerla o no hacer nada? A continuación muestro una breve reseña sobre las propuestas de cada candidato y mi opinión sobre ellas.

1. Programa de Enrique Peña Nieto (PRI)


La propuesta de seguridad pública encabezada por el abanderado del PRI tiene un objetivo central que resulta interesante pero a la vez muy cuestionable. La meta se puede reducir a dos palabras: “aumentar todo”. Aumentar el número de policías federales, incrementar los centros de investigación policiaca, mejorar la infraestructura de los órganos de administración de justicia, crear órganos de procuración de justicia y nuevos penales de máxima seguridad. Todo suena muy bien, pero hagamos matemáticas simples. El gasto nacional actual que se destina a seguridad pública ronda el 1.5% del PIB y la propuesta de Peña Nieto tiene como objetivo primordial elevar el gasto hasta llegar a destinar el 5% del producto interno bruto. Durante el presente sexenio se ha multiplicado el gasto en seguridad en siete veces y no existe evidencia clara de que estemos teniendo los resultados esperados, pero supongamos que aumentando el gasto resolveríamos gran parte del problema. Las preguntas que surgen son las siguientes: ¿De dónde obtendríamos los recursos para cubrir ese gasto? Observamos las posibles soluciones y nos damos cuenta de que en esta cocina sólo hay de tres sopas: aumentar el déficit fiscal (endeudarse), aumentar los impuestos o hacer una reasignación en el gasto público. Todas ellas son medidas que golpean al ingreso/bienestar de la población o comprometen las finanzas públicas del gobierno. Si no queremos aumentar impuestos y cumplir con dicha meta sin golpear a otros factores, entonces se tendría que aumentar la base tributaria para tener más ingresos y hacer frente a las nuevas obligaciones. Si ese no es el plan, entonces sólo quedan dos alternativas: nos endeudamos o reasignamos el gasto. Ahora supongamos que endeudarse no es opción ya que puede generar grandes problemas económicos en el país (como en el pasado). Sólo nos queda una opción: reasignar el gasto público. Elevar el gasto 3.3 veces significa que debemos recortar de uno o más rubros ese mismo presupuesto. ¿Vamos a disminuir el gasto corriente? ¿Destinaremos menos dinero a la educación? ¿Bajaremos el presupuesto en salud pública? ¿Habrá menor inversión en bienes de capital? La propuesta de Enrique Peña es ambiciosa en cuestión de gasto público pero queda pendiente saber si es viable económicamente sin afectar a otras variables y, aún así, dudo mucho que el problema actual en materia de seguridad pueda ser resuelto con más de lo que no ha sido solución hasta ahora.

 

2. Programa de Josefina Vázquez Mota (PAN)

La propuesta de la candidata del partido albiazul es muy clara: continuar la línea de acción actual para hacerle frente al narcotráfico y al crimen organizado. En pocas palabras, el plan es mantener la estrategia de Felipe Calderón, pero (como todo en su campaña) hacerlo “diferente”. Eso de “diferente” no ha quedado claro en ninguna de sus propuestas y en la de seguridad, no es la excepción. Entre los puntos más importantes se encuentran los siguientes: 1. Transformar el modelo actual de seguridad (reactivo-punitivo) en uno basado en la prevención y corrección. 2. Fortalecer las capacidades municipales y estatales, pero al mismo tiempo se buscará que las autoridades locales cumplan plenamente con sus obligaciones. 3.Impulsar reformas legislativas para combatir la delincuencia cibernética. En términos generales la propuesta me parece aceptable, aunque a nivel individual no contiene una estrategia clara en cómo lograrlo. No habla sobre el papel del Ejercito Mexicano en esta segunda etapa de conflicto y tampoco especifica cifras de viabilidad económica en torno a sus propuestas. Lo más rescatable de la candidata panista sería desde mi punto de vista, otorgar mayor capacidad de acción y autonomía a los gobiernos locales y, al mismo tiempo, obligarlos a asumir las responsabilidades y los costos de la inseguridad en esta segunda etapa de lucha contra el crimen organizado. En resumen, una propuesta con algunas ideas generales que resultan atractivas, pero sin comprobar viabilidad institucional, política y presupuestal.

3. Programa de Andrés Manuel López Obrador (PRD)

La idea central del candidato de la izquierda es: garantizar la paz y la tranquilidad mediante la atención a las causas del delito que originan el fenómeno de la violencia. Habla combatir al crimen organizado mediante la generación de crecimiento económico. Aquí los primeros comentarios. En primera instancia, pensaríamos que si generamos crecimiento, habrá mayores oportunidades y empleos; por consecuencia, más gente ocupada y menos “mano de obra” para el crimen organizado. Es cierto, habrá mayor población ocupada pero en el caso de México está comprobado que crecimiento económico no es sinónimo de bienestar social. Asimismo, conocemos que el crecimiento en nuestro país se reparte de manera desigual y que los beneficios de éste llegan muy poco a la población más vulnerable. Si no hay mejores salarios, mayores prestaciones sociales y mejor distribución de la riqueza, el crecimiento poco podrá hacer para cortar los circuitos del narcotráfico. Por otra parte, AMLO se ha pronunciado claramente sobre el retiro gradual del Ejercito Mexicano una vez que exista una policía capacitada y eficaz. El problema es que no dice ni cómo ni cuándo. Habla de retomar los valores sociales y morales y de que combatir a la violencia con más violencia no es la solución, sin decir claramente cuál es su solución alterna. La propuesta está compuesta por muchos puntos aspiracionales e idealistas, no es posible encontrar un profundo análisis del problema y las soluciones para el mismo.

A menos de un mes de las elecciones y con las campañas negativas y marchas a todo vapor, resulta importante no olvidarse del problema severo que vivimos en materia de inseguridad. La solución del conflicto armado que hemos presenciado va más allá de las armas y de un mayor presupuesto para equipo militar. En cuanto a las propuestas, existe un consenso entre los candidatos de mantener al Ejercito Mexicano en las calles; no obstante, todos carecen de un plan especifico de retiro para las fuerzas armadas. Me parece increíble que siendo éste un problema mayor, no encontremos al menos un análisis profundo y detallado sobre el origen, las causas y las posibles soluciones para este problema social, político y económico que no sólo debilita nuestra dinámica económica, sino que hoy nos ubica como uno de los países más violentos del orbe y en un lugar en donde los derechos humanos y las garantías de libertad, igualdad y seguridad son constantemente violadas.

Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com) y reproducido con la autorización de su Director.

Estudiante de Economía y Finanzas del ITESM CEM, ex Presidente de la Sociedad de Alumnos en Economía (SALEC), escritor de La Revolución del Pensamiento y de la revista universitaria Espacio Latinoamericano. Twitter: @LuisAngel_Perez Correo Electrónico: [email protected] Web: www.revoluciondelpensamiento.com