En Brasil pareciera que son muchos mundos en una  sola nación y en una única sociedad: el mundo de la realidad  social que desnuda  fríamente a la antigua potencia económica sudamericana y futbolística de talla súper mundial; el universo de los negocios fraudulentos y el mundo de la política y el otro mundo de la justicia que cual Caballero de la Triste Figura, lucha contra molinos de viento – corrupción e impunidad – y no avanza.

   En la hermana república sudamericana se está librando una batalla contra la corrupción y la impunidad y con todo el entorno político en contra, se han dado pasos en el sentido de la justicia y del Estado de Derecho.

                Debe recordarse la destitución de la presidente Dilma  Rousseff y  se ha llevado a juicio al ex presidente Luis Inacio, Lula, Da Silva, así como a varios diputados y senadores de la República y el actual presidente, Michel Temer, está en entre dicho por su vinculación con actos de corrupción.

                Y es ejemplo de decisión de llegar hasta el fondo, tope donde tope.

                En la semana pasada el Tribunal de Apelaciones de Brasil ratificó la condena por corrupción y lavado de dinero al ex presidente de Brasil Luis Inacio, Lula, Da Silva. Dos de los tres jueces de la Corte de Apelaciones dijeron que el ex mandatario HABÍA INCUMPLIDO LA LEY AL ACEPTAR UN APARTAMENTO COMO REGALO DE LA CONSTRUCTORA ODBRECHT – ENVUELTA EN UN ESQUEMA DE CORRUPCIÓN QUE SALPIÓ A POLÍTICOS Y EMPRESARIOS DE ESE PAÍS Y DE OTRAS NACIONES.

                Aunque aun falta el voto de un tercer juez, los dos magistrados que se han pronunciado RECOMENDARON AUMENTAR LA PENA A DOCE AÑOS.

(EL MANDATARIO HABÍA SIDO SENTENCIADO A NUEVE AÑOS Y MEDIO DE PRISIÓN POR CARGOS DE CORRUPCIÓN, EN JULIO DE 2017.)

Los magistrados afirmaron: NO JUZGAMOS AL HOMBRE O AL PERSONAJE, RECONOCIDO ESTADISTA, SINO A QUIEN COMETIÓ DELITOS. LOS CRÍMENES SON MÁS GRAVES PORQUE FUERON COMETIDOS POR UNA PERSONA QUE FUE PRESIDENTE DE LA República, YA  QUE ESO SUPONE UNA DESESTABILIZACIÓN DEL ORDEN DEMOCRÁTICO.

Esta decisión judicial será determinante para las aspiraciones políticas de Luis Inacio Lula Da Silva, quien pretende recuperar la presidencia de la República, pues ya fue designado candidato a la presidencia de la República por su partido político, el partido de los trabajadores.

Luis Inacio Lula Da Silva prometió regresar, pero lo más seguro es que se encuentre un enorme obstáculo: la ley.