Cuando fui adolescente, supongo, las casas de los morelianos comunes y corrientes  tenían muy poco perros; en la casa de la futura madre de mis hijos había dos canes: un Coli, color miel, y un pastor alemán, así como el famoso Rin Tin Tin – aclaro, de marcas de perros yo no sé nada, así como de autos -; en esa época de mi adolescencia e inicio de la juventud, consideré que tener perros era un lujo; ahora, a cincuenta y tantos años de distancia, tener un perrito, o más, en casa es, básicamente, una necesidad, aunque para algunas familias, es un lujo y se nota en la marca del animalito.  Con ellos, la ola delincuencial que asoló las colonias hace unos 3 años, por omisión=complicidad=incapacidad del Estado, en sus 3 niveles, bajó considerablemente.  Ya se dieron casos en los  que vecinos lincharon a asaltantes, al estilo Fuente Ovejuna o del estado de Morelos.
Acá por el sur, en la zona en donde vivo, cada casa tiene sus perros; mi hija tiene una jaula metálica, tipo tendedero,  en donde guarda celosamente dos Dóberman, hembras, las cuales están entrenadas para proteger a los miembros de la familia y defenderlos de los intrusos; las suelta por las noches, después de las 23.00 y alimenta una vez al día, en la mañana.

Con repetición cronométrica  después de desayunar, comer y cenar, invariablemente, salgo con Alejandro – ese es el nombre con el cual a mi hija le regalaron un Bigol y, además, es el causante de que su tía la desheredara. ¡Ni hablar! – y el Alejandro sirve a la casa como alarma, radar y sirena; para la disuasión, defensa y ataque están las Dóberman … cuando iniciamos la marcha, en toda la ruta de la caminata  el Alejandro les informa a sus vecinos  que salimos a caminar y con los ladridos de respuesta, de alarma, de agresión, de defensa, de disuasión y de ataque,  me doy cuenta la función que el leal animalito  realiza en cada casa.
Al inicio, en la equina está un pastor Belga y Lucio – así se llama – es agresivo, disuasivo y ofensivo hasta con el aliento… nada más sus sentidos reciben el olor de persona diferente a los miembros de la familia del doctor y se pone en total alerta; sus ladridos alejan a cualquier persona…casi todos prefieren caminar por la acera de enfrente, entre ellas,  Ximena,  mi nieta. Su presencia espanta y sus ladridos atemorizan. Seguimos hacia el oriente y los ladridos de los Chihuahueños de la casa vecina indican que alguien va pasando. El tono y cantidad de los ladridos son los radares para la familia; enfrente tiene un Cóquer Spaniel, con sus orejas llenas de lana perruna y ladran armónicamente, como en coro; pero al lado contiguo está un Bul Terrier: Es tan agresivo  que sus dueños deben amarrarlo con cadena para que los albañiles que trabajan a los lados estén medio tranquilos    y se hace coro con un Rod Whealer, y a un lado de la casa de mi hija, le hace tercera un Pit Bull. Siguiendo el recorrido le ladran al  Alejandro un Labrador, color miel, un Coli, dorado con el pelo casi igual a los  cabellos de los Tizianos; avanzamos en la ruta y los ladridos  me identifican al Golden Retrevier; siguiendo la musical rutina, en ambos lados de la calle,  French Podle, Snausser, Chihuahueños, Pastor Alemán y ya para terminar la calle los vecinos de las esquina tienen, uno,  un Mastín Inglés, y la familia   Aída y Laura,  enfrente, un Gran Danés; doblamos a la izquierda y nos encontramos un Pit Bul, que está encerrado tras un portón metálico, color negro y el solo aliento de sus fauces mueve el portón; sus ladridos y sus patas no atemorizan …¡espantan! Pocos caminan por ese lado y quien lo hace,  con el sonido de las patas y el resoplido perrunos, instintivamente brincan de susto por la agresividad;  el mensaje  de sus patas avisa que  como catapulta impulsará al Pit Bul a atacar a quien se atreva a intentar entrar a la casa. El Alejandro camina muy orondo y seguimos identificando la función de los perros por los ladridos: en nuestro cotidiano recorrido nos encontramos más de cien perros en solo unas seis calles, hasta llegar a Ticateme  y los insustituibles ladridos nos siguen, aunque ya hay varias casas cuyos vigías y alarmas, por el puro olor del Alejandro, o el mío, ya no nos ladran, pero el Pit Bul del portón negro, el Rod Whealer, los Pastor Alemán, el mastín Inglés, el Gran Danés, el Labrador  y el Bull Terrier, así como Lucio, siempre está como radares, sirenas, toros de lidia y  lobos: cumplen su función al píe de la letra, como lo expresó Díaz Mirón: Como la Paloma para el nido y el León para el combate.
Viene esto a cuento porque el Estado – federación, estado y municipio – incumplen varias funciones, entre ellas las de seguridad, razón por la  cual los ciudadanos toman recursos legales a su alcance y las sustituyen; como al Estado le es fácil – la Ley del Menor Esfuerzo -, calla pero ¿callará cuando asciendan las acciones ciudadanas y los ciudadanos  actúen cerrando calles, evitando la circulación de vehículos ajenos a los residentes de calles, avenidas y bulevares, contratando servicio de vigilancia privada, negándose a pagar ciertos impuestos municipales o estatales o costo elevado de los servicios Federales, estatales y/o municipales que no presta o que son ineficientes o insatisfactorios).
Nicolás Maquiavelo, en El Príncipe sentencia: “A UN PRÍNCIPE LE CONVIENE SIEMPRE CONTAR CON LA AMISTAD DE SU PUEBLO, DE LO CONTRAIO SE LE IMPONDRÁ LA ADVERSIDAD SIN REMEDIO…EL PRÍNCIPE NO DEBE PREOCUPARSE DE LAS CONJURAS MIENTRAS TENGA EL FAVOR DEL PUEBLO”.
¿Qué sería de los gobiernos, de los Estados, sin el apoyo de la sociedad?
Aseguro que si el pueblo, que si los residentes de las colonias lincharan a los asaltantes, rápidamente intervendría el Estado y las Comisiones de Derechos Humanos y aparecerían los elementos de seguridad, que cuando se necesitan nadie los encuentra… salvo en sus Dichas y Placeres, razón por la cual los residentes toman  la ley en sus propias manos… ¿Cuántos de linchamientos deben pasar para que el Estado cuide a la sociedad no a las instalaciones, oficinas,  del poder Público?
¿y LA Biblioteca Digital o como la vayan a nombra o a bautizar? ¿Y las obras del Norte de la ciudad para incorporarlo al progreso de toda la ciudad capital?