No es nuevo en nuestro estado – más bien, no se han ido – el fenómeno de las Guardias Comunitarias, que hicieron historia con su aparición en la Tierra Caliente, con el casi mítico Dr. Mireles Valverde y que, por lo menos externamente, generó la presencia del Comisionado Alfredo castillo Cervantes de muy buena memoria en nuestro estado.

Pues bien: ahora están de nuevo presentes y rehaciendo historia.

En san Juan Nuevo Parangaricutiro, el pasado 5 de enero fue asesinado un joven comunitario. Este crimen, ante la ineficacia del gobierno, de la autoridad, desató el enojo de los pobladores de la comunidad quienes buscaron en las casas de seguridad y al menos cinco fueron quemadas y varios vehículos y detuvieron a trece personas, familiares –se dice – del jefe de plaza, Roberto García Mendoza, apodado El Gastón, quien es acusado por la comunidad de cobro de piso, cobro de cuotas, levantones y secuestros al servicio de la Nueva Familia, motivo por el cual la comunidad se organizó y reaparecieron las Guardias Comunitarias para realizar tareas de vigilancia en las entradas de la población, así como patrullajes al interior de la comunidad. Las Guardias Comunitarias es un movimiento de vigilancia local que comparten el mismo objetivo: salvaguardar la integridad de la población y se mantienen de las cuotas-contribuciones de la población, no están afiliados a ningún secta, religión o partido político, mucho menos al crimen organizado.

Aquí están dadas las circunstancias que dicen los teóricos que son determinantes para el surgimiento de un movimiento: ante la ineficacia, desinterés, ineficiencia, incapacidad, omisión o lo que sea de parte del estado – Federación, estado y Municipio, ellos, los ciudadanos de la población se arman y resuelven la situación.

¿Casos parecidos? En el área conurbada del estado de México y la ciudad de México, ante las mismas causas de San Juan Nuevo, apareció el llamado Justiciero, que ante los asaltos a mano armada, robos con violencia y ya en toda la zona, son conocidos los casos, de por lo menos 27 Justicieros y se hace presente en mayor cantidad en Naucalpan, Ecatepec, ciudad Nezahualcóyotl, Cuajimalpa y hasta en Toluca y Tlalnepantla y la cantidad de asaltantes muertos superan los veinte casos.

Curiosamente ante los hechos de violencia, aumentan los mensajes propagandísticos de seguridad y protección y tal parece que la presencia de las fuerzas federales no es impactante ante la poca utilidad, colaboración, coordinación, competencia y efectividad de las fuerzas de seguridad del estado de Michoacán y de los municipios.

Si continúa esta inoperancia de los cuerpos de seguridad de los tres órdenes de gobierno, más allá está la Ley de la selva, del Más fuerte y el pacto social habrá desaparecido.

Después de las Guardias comunitarias ¿regresará la figura del comisionado presidencial -, seguirán los justicieros, las Guardias Blancas, los Batallones de la Muerte, la Justicia por su propia mano? El Estado, pero más las autoridades de Michoacán, tienen la palabra.