Se dice que basado en el pacto social no escrito, pero sí por usos y costumbres que están registradas y conteni8das en nuestra Constitución política, el sector de seguridad social, pública, interna, dentro del país, estado y municipio, es responsabilidad, obligación y función del Estado-gobierno-autoridad en cualquiera de sus tres niveles – Federación, estado y municipios.

Que en estos años el país, y su sociedad estén, estemos bañados de inseguridad y sus figuras representativas – asaltos, secuestros, robos con o sin violencia, secuestros, asesinatos, tráfico de drogas, tráfico de blancas, violaciones, etc., etc. – sean cotidianas y estemos durmiendo con el enemigo, es una hecho indicador de que las autoridades del gobierno muestran su incompetencia, su incapacidad, su impreparación y su insuficiencia – técnica, humana, material, financiera, etc., para ofrecer seguridad a la población nacional.

Incluso, se han dado hechos y son constantes, de alianzas, concubinatos, cogobiernos, asociaciones y complicidades con grupos de delincuentes – organizados o no – que superan la capacidad de escándalo.

Por estas circunstancias, en nuestro estado se dieron casos en los cuales sociedades de poblaciones severamente lastimadas pro al delincuencia llegaron al cansancio y se organizaron en cuerpos paramilitares llamados autodefensas comunitarias – de una forma – y/o por la otra se hicieron justicia con su propia mano, al estilo medieval de Fuente Ovejuna.

Si bien todo esto es cierto y, además, la sociedad está cansada y sensiblemente muy herida y desconfiada, no por esto se debe aceptar que la seguridad es responsabilidad de todos, tal como lo afirmó el arzobispo de Morelia, Carlos Garfias Merlos y que, además, el restablecimiento del tejido social y retomar el camino de la paz en el estado no es una responsabilidad exclusiva de las autoridades, sino que debe existir contribución de la sociedad en este ejercicio indispensable para nuestro estado.

El señor arzobispo está equivocado totalmente: nosotros como sociedad debemos respaldarlos, pues ningún gobierno de ninguna parte y de cualquier tiempo puede ser eficiente son el respaldo de la sociedad, pero no sustituir sus responsabilidades, funciones y obligaciones.

Es responsabilidad, obligación de la autoridad, del gobierno.

Por eso fueron electas y elegidas por el pueblo, por la sociedad y están obligados a cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanen y si no pueden, pues es muy simple: ¡Que renuncien!