En este día todo el país, por lo menos oficialmente, en todas las oficinas públicas federales, estatales y municipales, se festeja y conmemora el CVII aniversario del inicio del movimiento armado de la Revolución Mexicana, que derrocó el llamado Porfiriato, determinó su salida hacia Europa – París, para ser exacto -, continuó con una guerra de facciones pro el poder Central y , definitivamente, concluyó con la configuración de la Constitución Política de 1917, que fue promulgada por el 5 de febrero de 1917, proe l H. Congreso Constituyente en la ciudad de Querétaro.

Ese código de leyes construyó un Estado, una nación, un país y una sociedad que tuvieron como Centro al Estado y cuyo centro de actividad político social fue la sociedad. El Estado fue el motor, centro y eje del desarrollo del país y por la creación, desarrollo y funcionamiento de las instituciones el Estado y la sociedad tuvieron cuerpo y movimiento y lograron niveles de desarrollo hasta ese momento insospechados.

Con las instituciones creadas al amparo de la Constitución Política de 1917 – particularmente los artículos 3°, 24°, 27°, 28°, 123°, 130° y los que regulan-reglamentan sus funciones, formación y relaciones entre los tres poderes republicanos federales, el país se transformó y pasó de una sociedad rural, industrial a una sociedad comercial y de servicios.

Por circunstancias hasta el momento totalmente desconocidas y aceptadas, la revolución mexicana, el llamado nacionalismo mexicano, de economía mixta y sus gobiernos emanados de sus instituciones políticas – iniciaron con el gobierno-administración de Miguel De la Madrid Hurtado, 1982-1988, continuando el cambio hasta su consolidación, con Carlos Salinas de Gortari – 1988-1994 -, Ernesto Zedillo Ponce de León – 1994-2000 -, Vicente Fox Quesada – 2000-2006 -, Luis Felipe Calderón Hinojosa – 206-2012 – , afirmándose con el actual, Enrique Peña Nieto, quien realizó las llamadas reformas estructurales, que dieron el tiro de gracia a lo que quedaba del nacionalismo mexicano surgido institucionalmente de la Revolución Mexicana -fueron detenidos y transformados diametralmente y el Estado dejó de ser el eje, primer protagonista, director y guía de la sociedad para convertirse en un testigo-regulador de las circunstancias político-sociales y coadyuvante del desarrollo del país.

El código de leyes de 1917, a través de incontables reformas constitucionales, ha sido transformado casi totalmente y sus letras y su espíritu han sido cambiados completamente.

Lo que se pretendió a partir de la administración de Miguel de la Madrid, en más de 32 años no ha sido posible; si bien es cierto ya no tenemos los mismos problemas de educación, de salubridad, de habitación, de infraestructura urbana y rural, de electrificación y comunicaciones y vías y medios de transporte, de alimentación, de vestido, ahora tenemos otros muy diferentes: desempleo, incapacidad de compra del salario mínimo, corrupción e impunidad.

Ahora, a 107 años de distancia debemos aceptar que lo que se realizó fue gigantesco, pero que el país y sus instituciones fueron abruptamente detenidos.
¿Cómo estaríamos si no nos hubieran detenido?

Imposible saberlo, pero estaríamos no como estamos ahora.