Pasada la etapa de rescate de sobrevivientes y de cuerpos siniestrados en toda la franja territorial del país – ciudad de México, estados de Morelos, Puebla, Oaxaca, Chiapas, principalmente – se inició la fase de recuento, clasificación de los inmuebles siniestrados y cuantificación financiera de los daños materiales que dejó como como  terrible estela el dueto de os movimientos telúricos de los días 7 y 19 de septiembre pasados.

                Posiblemente, sin ser claro el tamaño de los perjuicios, el universo de los   daños materiales se puedan cuantificar; los daños personales, afectivos… ¡Imposible!

                Autoridades y funcionarios de las secretarías involucradas – SEDATU,  SEDESOL, HACIENDA, SEP, SCT, INAH, SECRETARÍA DE CULTURA, ETC.  – hablan de cantidades espantosas: 155 mil viviendas, de las cuales cerca del 30% – 33 mil son pérdida total.

                Particularmente, el costo de los edificios escolares, públicos, dañados, es, aproximadamente, de 123 mil millones de pesos  y el daño a los inmuebles históricos se acerca a los 10 mil millones de pesos; algunas instituciones especializadas  en siniestros de esta magnitud afirman que los daños materiales podrían rebasar los 10 mil millones de dólares.

                Lo más grave es que pocas – ni siquiera el 5% de los inmuebles, y/o personas  – cuentan con un seguro contra siniestros de ningún tipoi, menos de este tipo.

                ¿De cuánto dispone el Estado mexicano para reconstruir?

                Antes de presentar cantidades, se debe señalar que el gobierno federal, ni de los estados, ni de los municipios podrán reparar y reconstruir totalmente los inmuebles de particulares; lo más probable y posible es que ofrezca un apoyo financiero y materiales de construcción – y determinados, específicamente – a bajo costo, además de préstamos p0ara rec9nstrucción y reparación de vivienda para los trabajadores, a través del INFONAVIT, IMSS y FOVISSSTE.

                Lo recursos financieros  que dispone el Estado mexicano son 1° Los del FONDEN 2017 y 2018: $ 15, 000, 000,000 – pero estos recursos son para necesidades básicas de los damnificados – como comida, artículos  de cuidado personal y ropa y está dirigido a ciudadanos de bajo ingresos sin contar con algún tipo de aseguramiento público o privado.   2° Bono catastrófico, hasta por 360 millones de dólares – dependiendo del tipo de siniestro y procedencia. 3°  Fideicomiso Fuerza México creado por el Consejo Coordinador Empresarial, que se destinarán para la reconstrucción de viviendas. Aun no se especifica el monto de estos recursos, pues las empresas participantes están terminando su colecta – particularmente las instituciones bancarias y tiendas departamentales – que aun no se concentrar a Hacienda o a Gobernación.

                Algunos comentaristas han presentado la visión siguiente: el banco de México  cuenta con más de 173 mil millones de dólares y puede autorizar la canalización de 3 mil millones de dólares – cerca de 54 mil millones de pesos  para esta emergencia nacional – sin que  se le afecte ni un ápice   el cumplimiento de sus función de controlar y regular la inflación. La decisión es del secretario de Hacienda, del director gerente del Banco de México  y del presidente de la República. El escenario lo amerita.

                Finalmente, ¿estas acciones servirán para iniciar la reconciliación del país?

                El desastre no fue culpa de las instituciones y autoridades republicanas; parafraseando a Felipe II ante el desastre de la llamada Armada Invencible y su derrota frente a las costas de Inglaterra: ¡Crímenes son del tiempo. No de España!

                Nosotros, como sociedad, deberíamos aportar un poco de nuestra confianza en las instituciones y de sus hombres, pues, finalmente los que se equivocaron fueron hombres que abusaron del poder y se confía en que serán juzgados. Es necesaria la reconciliación.