Ya entramos a la llamada veda electoral para todos. Nadie dudará que vivimos un proceso  político nunca antes visto: con  todas las cosas ya incorporadas de la pasada campaña presidencial, como si fueran muy viejas, antiguas  y las nuevas, como las llamadas redes sociales que intentaron, con sus propias palabras, democratizar a los Medios de comunicación, algo realmente imposible, dadas las características actuales de los Medios –son empresas y publican o lo que se les paga o lo que coincida con sus intereses -; el movimiento anarquizante cubierto con la cara de la juventud  y el giro hacia la violencia no únicamente simbólica y sí física, que ya tuvo varias manifestaciones; violencia que conlleva al enfrentamiento, a la confrontación, a la división y a desunión.

Lo que se vivió en varias partes, que por la multitud de información se pierde, aparentemente, transformaron un proceso que parecía sencillo hasta complicarlo por el tono anarquizante que se viene dando al cierre del proceso, pero el caso que rompió todo el esquema de frescura y de bienvenida fue en Querétaro y no es el suceso de violencia contra una camioneta del candidato del PRI a la presidencia de la República, a la que realmente hicieron daño y tapizaron  – lo que realmente es intrascendente -con imágenes del ex presidente Salinas y pancartas insultantes, tratando de mostrar y general sentimiento anti Peña Nieto. Esta violencia puede ser dirigida hacia otros candidatos que se propongan, pues lo que está atrás, sus líderes – porque debe haberlos, nada se crea por generación espontánea –       puede dirigirlo hacia otros candidatos si se lo proponen; se ha transformado en una fuerza intimidatoria que puede desembocar, realmente, en un hecho, en un proceso trágico… Lo que llamó la atención fue la pancarta que decía…”DÓNDE ESTÁS, ABURTO, AHORA QUE TE NECESITAMOS”. Esto está, en verdad, fuera de un proceso civilizado de campaña política electoral y esto debe ser investigado y detenido o vamos a tener un final de proceso electoral sumamente violento, porque el proceso electoral aun no termina, ni siquiera acabará el primero de julio… terminará hasta la toma de protesta y de posesión del candidato electo…pero puede alargarse y ser una anarquía sin fin.

Los últimos acontecimientos nos hacen pensar que algo, alguien los está impulsando y el resultado es algo que los mexicanos no deseamos, ni queremos ver: La anarquía.  Si es el sistema de partidos lo que lo está provocándolo, lo más cuerdo y de sentido común es cambiarlo. Quitar el poder a la Gran Clase política y regresárselos a los ciudadanos.

De los muchos hechos que cambiaron la faz del país, dos son imborrables: El magnicidio de Álvaro Obregón y el atentado contra Luis Donaldo Colosio Murrieta. NO debe repetirse uno más.

Las campañas para el Congreso de la Unión casi no se toman en cuenta. La mayor parte de los candidatos son desconocidos, parientes de algún político o cartuchos quemados que ven al servicio público  como botín. Las encuestas indican que ganará el PRI…Carro Completo, pero sin personalidades reales que podrían dar esperanza de un cambio real, porque solos ellos pueden inducir los cambios constitucionales, que es lo que el país necesita.

Por el momento todo parece indicar que seguiremos atados a una situación que se deteriora y que la clase política solamente cuida sus particulares intereses.