Hoy se conmemoran el LXXV Aniversario de la Promulgación de la Expropiación Petrolera, decretada por el presidente de la República, Lázaro Cárdenas Del Río, hecho histórico que marcó definitivamente las políticas económicas y presupuestales de nuestro país, hasta la fecha. Es in dudable que la paraestatal se ha convertido en el fiel de la balanza de la estabilidad económica nacional, considerando que por el monto de los impuestos que paga y por las ganancias que genera, su papel es determinante en la salud financiera mexicana.

Acaso desde la administración de Carlos Salinas de Gortari y continuada por Ernesto Zedillo Ponce de León e ininterrumpidamente continuada por Vicente Fox Quesada y Luis Felipe Calderón Hinojosa, hasta el momento, PEMEX presupuesta anualmente un costo muy bajo – en promedio un 30% – del precio internacional del barril de hidrocarburo con la mezcla mexicana a su precio real y ese diferencial lo llaman excedente petrolero y ese recursos sirve para completar presupuestos en los estados y cubrir necesidades y gastos emergentes y ese recurso financiero estabiliza nuestras fianzas; es más, recordemos que en la crisis que afloró por los llamados errores de diciembre de 1994, el préstamos otorgado por el presidente de los Estados Unidos tuvo como aval las compras petroleras norteamericanas, quienes las iban descontando de la deuda principal. Actualmente existen varias dudas:


1°.- Las reservas totales de todo tipo de hidrocarburos, sean en tierra firme, en el fondo marino, en la plataforma del Golfo de México. No hay, no se han dado cifras confiables. Una agencia proporciona una cifra y otra, una diferente. Lo cierto es que la llamada plataforma de expropiación es de más de 3.5 millones de barriles de petróleo diarios y la mayoría se vende a los Estados Unidos: Somos su Gran Reserva del Sur, por sí, o a pesar de ellos, las reservas del Oriente se cierran.

2°.- Se desconocen las reservas – probadas y potenciales de gas, sea natural o shale. Lo cierto es que, mayoritariamente, nuestros consumos se importa o del Sudamérica – Bolivia- o de nuestro amables vecinos del Norte.

3°.-Se dice que PEMEX tiene incapacidad de producción de gasolinas – especialmente de la Magna – y que de 10 litros que se consumen, 6 son importados y que, además, no es negocio para PEMEX, pues compra a precios internacionales y vende a precios subsidiados, hecho que ante la falta de credibilidad, se ignora con precisión. Está en proceso de construcción una refinería más y se confía en que con ella, y con las otras dos proyectadas, PEMEX esté en condiciones de cubrir la demanda interna.

4°.-Desde la llegada al poder político de los tecnócratas neoliberales, abrir PEMEX a la iniciativa, a la inversión extranjera ha sido uno de sus objetivos que sexenio tras sexenio se va logrando. En este sexenio se pretende realizar una Gran reforma Fiscal y Petrolera que les abriría la puerta con la idea de que PEMEX continúe siendo soberanamente mexicana.

5°.- No se ha resuelto la cuestión de la explosión de hace un mes en un complejo del corporativo paraestatal. La duda sigue y no hay la información confiable que despeje la incógnita sobre el origen de la explosión. Se sabe qué fue, pero no de dónde vino y quién la llevó/dejó ahí.

6°.- Al amparo de PEMEX se han hecho millonarios negocios particulares y sindicales. Debe cerrarse la llave, por salud institucional.

7°.- Se debe despejar otra incógnita: ¿Cómo es más rentable PEMEX y/o cómo se beneficia más la sociedad nacional: que sea explotada totalmente por el gobierno y los mexicanos o con la participación –o igual o mayoritaria o minoritaria – de la iniciativa privada, nacional o extranjera?