En El mundo del espectáculo han quedado registros, testimonios, de extraordinarios actores del sector humorístico, que en su área y tema preferido no han sido superados o que incluso, en lo general, como mimos, están el recuerdo imperecedero y su nombre y actuaciones-películas-teatro son trascendentales.
A través de los años no ha surgido y desarrollado quien o quienes lo(s) pueda(n) sustituir o suplir su papel protagónico en la actuación.
Como actores humoristas están Charles Chaplin, Maurice Chevalier, Vicent Harold Lloyd, el hombre de las gafas de carey, Jerry Lewis, Jim Carey, Cantinflas, Manuel Medel, Héctor Suárez, Manuel, Manuel Espino, Clavillazo, Fernando Soto, Mantequilla, Eulalio Gutiérrez, el Piporro, Manuel, el Loco, Valdés, Beto, El Boticario, El Chino Herrera, Polo Polo, Alberto Rojas, El Caballo y otros muy pocos cuyos nombre o se escapan o escasean.
Duetos comediantes-humorísticos están Stan Laurie y Oliver Hardy, en su rol de El Gordo y el Flaco; Jerry Lewis& Dan Martín, Guarachín y Guarachón, Los Polivoces, Régulo y Madaleno, Viruta y Capulina, Tintán y su carnal Marcelo y otros, muy pocos que no han dejado testimonios artísticos significativos.
Pero tríos de comediantes, casi no hay en la farándula, ni nacional ni internacional.
Si en la farándula no existen o no son significativos, en la política tampoco, sin embargo, en este siglo XXI han existido, en algunos países de esta América, personajes de la política que si los juntáramos sería por su papel más humorístico que político serían un completo y trascendental éxito.
Donald Trump, actual presidente de los Estados Unidos de Norteamérica; Bucaram, expresidente de la hermana República de Ecuador y Vicente Fox Quesada, expresidente de nuestro país, los 3 Chiflados de América, que por su actuación, más humorística, más de comediante, que de líder mundial, de Jefe de estado, que de congruencia con el momento y las circunstancias, dejaron, y dejan mucho qué desear de su actuación.
Trump, con su afán protagónico, de conductos de reality Shows con sus twiter, ya no sabe uno si está como merolico vendiendo en la esquina, está amenazando o está dirigiendo a una nación.
Abdalá Bucaram, que pretendió ser diferente a los “otros políticos”, con sus canciones y su guitarreo y sus puntadas, que se hicieron chascarrillo nacional, dirigió por corto tiempo una nación; por una consulta pública, se le revocó el mandato presidencial, fue renunciado.
Vicente Fox, Quesada, nuestro ranchero filósofo, dicharachero y merolico, no supo ser congruente con el momento histórico que le correspondió vivir y fue, como estadista, intrascendente, pero como humorista, insuperable.























