El 45° presidente de los estados Unidos, Donald Trump sigue reflexiva, razonada o impulsivamente el camino hacia el impeachment y aparte del descrédito a su persona, se lo está incorporando a la figura de la presidencia de la República. Aparte de sus ya famosos tuits diarios, a los cuales tiene derecho como ciudadano, pero debería cuidarlos como presidente de la República más poderosa de la tierra, está intimidando, belicosamente y únicamente falta que se encuentre un par, igual a él, como el líder de corea del norte para que se forme la tormenta perfecta, aunque sea en el cyberespacio.
Trump recientemente, mediante un decreto administrativo presidencial que no pasa por el trámite legislativo del H. Congreso, canceló el DACA – Programa de Acción Diferida para quienes llegaron a los Estados Unidos Siendo Infantes – y con esta decisión presidencial, muy personal y que formó parte de su plataforma de campaña, se dio un empujoncito que lo acerca a la bajada que lo conducirá hacia el juicio político y eventual separación del cargo.
Este programa DACA está dirigido a los hijos de indocumentados que estudian y acaso trabajan en los Estados Unidos y que llegaron con sus padres, algunos aun en el seno materno y pretende, de acuerdo con su creador, Barack Obama, la protección de las leyes norteamericanas para permitirles continúen sus estudios y se acerquen a la materialización del llamado Sueño Americano: incorporarse al estilo de vida de los norteamericanos.
El expresidente Barack Obama, quien creó este programa en el año 2012, arremetió contra Donald Trump: se trata de jóvenes que crecieron en los Estados Unidos; niños que estudian en nuestras escuelas, jóvenes adultos que están empezando carreras, patriotas que se comprometen con nuestra bandera. Estos soñadores son americanos en sus corazones, en sus mentes, de todas las formas menos una: en el papel….fueron llevados a este país por sus padres, a veces incluso como niños. Puede que no conozcan otro país aparte del nuestro. Apuntar a estos jóvenes está mal porque no han hecho nada malo y es cruel.
Esta medida generó el rechazo general de políticos de ambos partidos mayoritarios, líderes de partidos, gobernadores y fiscales de estados y por lo pronto, al menos fiscales generales de trece estadios – 13 – además del Distrito de Columbia, sede de los poderes federales, presentaron una demanda contra esta medida, que el pasado miércoles se presentó en la corte del Distrito de Nueva York. Sin embargo, están gobernadores de estados norteamericanos, como el de Ohio, que mantiene las puertas totalmente abiertas. Según los fiscales esta medida viola la cláusula de igual protección al discriminar a los jóvenes y es mucho más curioso pues se aplica en un país que es 95%, 0 más, de inmigrantes.
Esta medida presidencial, cuya definición será en los tribunales federales y llevará más de seis meses, afecta a una población cercana a los 800 mil niños, adolescentes y adultos y de ese universo cerca de 600 mil son mexicanos y, el restante, de origen latino -, aproximadamente un 20% son michoacanos.





















