Una de los pilares de la sociedad occidental, la Iglesia Católica, rito romano de occidente, a la cual pertenece la Iglesia Católica Mexicana, por voz del nuncio apostólico Franco Coppola – embajador y representante político y de Estado pontificio del Papa SS Francisco, estuvo en Morelia y entregó-impuso el “suave yugo del palio romano” a Carlos Garfias Merlos, como arzobispo de la arquidiócesis de Morelia.

Esta ceremonia se realizó el lunes 24 del pasado mes de julio en la catedral de la ciudad capital del estado, ante las autoridades políticas estatales y municipales.

En esta ceremonia, Franco Coppola, Nuncio Apostólico afirmó: los casos de pederastia al interior de la Iglesia católica no serán tratados como antes, cuando había perdón y olvido a quienes caían en estas conductas…No se permitirá que al interior de la Iglesia exista ese tipo de conductas que además son constitutivas de delito…No es una cuestión de leyes, las leyes son claras, evidentes. No hay ninguna posibilidad de encubrir, de que la Iglesia proteja este delito; al contrario, hay que proteger a los niños. Ya se trabaja en los seminarios para dar asesoría psicológica a los aspirantes al sacerdocio con el fin de evitar futuras y posibles desviaciones de su misión pastoral…Profundizando, la Iglesia y la ciencia se han dado cuenta de que es una verdadera enfermedad, no solo una caída; es algo que no funciona bien en tu psicología, entonces hay que intervenir de una manera mucho más seria; no se puede perdonar y mañana empezar de nuevo…

La pederastia es una situación de la cual la Iglesia Católica ha sido señalada como encubridora y protectora de delincuentes que usan sotana y hasta son dignatarios de la institución. En todo el mundo católico son recordados estos casos – pederastia y su respectiva protección. En nuestro país están los casos de encubrimiento y protección de parte del cardenal Norberto Rivera y se han expresado juicios verdaderamente desafortunados, como esos de que las víctimas de pederastia debe ser consideradas mártires de la Iglesia y varios de esas víctimas declararon que lo que desean y quieren es justicia, no ser calificados como mártires.

Estas palabras del Nuncio Apostólico indican que “antes” si había encubrimiento y protección y que a partir de este momento ya no habrá.

Es muy deseable que sea cierto porque este hecho es muestra de la inmensa corrupción existente en el seno de la Iglesia Católica y, además, uno de los factores del alejamiento de la feligresía de los templos y del rito religioso-católico.

(Sobre otros asuntos señaló: una incongruencia que en un país tan católico se viva esto – refiriéndose a la violencia y desigualdad).