En un país como el nuestro, donde un poco más de su población es pobre y de esa cantidad por lo menos unos 27 millones viven en la miseria – muestra de la desigual e inequitativa distribución y concentración de la riqueza, n donde, aproximadamente el 10% recibe el 90 % de la riqueza producida y el 90% de la población recibe el 10% de la riqueza nacional -, el que un muy reducido grupo de burócratas protegidos por la altísima burocracia nacional, reciban salarios estratosféricos es no una ofensa … es una muestra de cinismo, de carencia de escrúpulos y de congruencia, no solo con la realidad laboral de la inmensa mayoría de la sociedad nacional, sino también con los ideales republicanos.
En esta administración que está por terminar hasta los choferes se despachan con la cuchara grande. Por echar gasolina, revisar llantas y llevar y traer a ministros, magistrados, jueces, secretarios de Estado y directores generales, entre otros funcionarios, 1,433 – UN MIL CUATROCIENTOS TREINTA Y TRES – CHOFERES, PERCIBEN ANUALMENTE ENTRE 265 MIL 200 PESOS Y 592 MIL, 597 PESOS. Traducidos en pesos mensuales corresponden a $ 22, 100 –veinte y dos mil, cien pesos – y $ 49,383 – cuarenta y nueve mil, trescientos ochenta y tres pesos -.
Comparativamente, un arquitecto conservador del Instituto Nacional de Antropología e Historia, gana anualmente 230 mil, 139 pesos; un profesor de tiempo completo, categoría asociado A recibe 301 mil pesos al año. Y así podríamos irnos comparando los salarios y prestaciones de los diversos grupos salariales de la burocracia docente, técnica y administrativa y nos sorprenderíamos de las desigualdades e inequidades. Todos esos grupos laborales, para llegar a esos grupos salariales debieron acreditar años de estudio y calidad – por lo menos en oposición cerrada – en el servicio, luego entonces… ¿Por qué esas desigualdades?
Acaso serán como el celebérrimo Nico, de Andrés Manuel López Obrador, que también cobraba como guardia de seguridad, aparte de ser su chofer. ¿Les sabrán algo a los ministros, a los magistrados, a los jueces a los secretarios de Estado?
Dato curioso: 1,266 – UN MIL DOSCIENTOS SESENTA Y SEIS, EL 88.34% DEL TOTAL – PRESTAN SU SERVICIO EN EL CONSEJO DE LA JUDICATURA -. La pregunta surge naturalmente: ¿Qué hemos ganado como sociedad en el sector de administración y procuración de la justicia con personal con estos ingresos? La justicia es mejor, más eficiente, más rápida y expedita o ¿¡!? La Suprema Corte de Justicia de la Nación y el Consejo de la Judicatura, es-son el sector laboral que tiene los salarios más altos en el país. Y ¿¡!? Otro dato, en determinadas oficinas más de un chofer: En la Comisión de Seguros y Fianzas, se tiene dos choferes; en BANOBRAS, son cuatro choferes y la Sociedad Hipotecaria Federal, ocho choferes y cada uno, perciben, ganan entre 317 mil y 393 mil pesos anuales, además de prestaciones y gratificaciones.
¿Y el espíritu republicano, Juarista, dónde lo pusieron, señores funcionarios del Consejo de la Judicatura y de la Suprema Corte de Justicia de la Nación? El grado de eficiencia en el cumplimiento de sus funciones y sus espíritus de honorabilidad no corresponde ni a las percepciones ni a la realidad social contemporánea del país.






















