Pasados los efectos inmediatos de las elecciones francesas en donde la fuera política EN MARCHA, fue un tr0obellino electoral que llevó a la presidencia de la República francesa a un político no tan nuevo, pero joven y ubicado geométricamente en el centro de las direcciones política – un centrista -, Enmanuel Macron, quien ya transformó y evolucionó el nombre de su movimiento por el de ¡Nación en Marcha! Y construyó su mayoría natural en la Asamblea Popular – su poder legislativo – al obtener dos terceras partes del total de asientos-espacios y cumpliendo su promesa de enfrentar los mismos problemas con caras nuevas, con equidad en el nombramientos de sus ministros – 5=% hombres y 50% mujeres y ampliar el abanico de edades y géneros – otro 50% y 50% – como diputados populares, se apresta a poner en marcha las r5eformas a su esquema de vida tradicional.

Si este cambio ya se realizó en Francia, el año pasado en Argentina y en otros varios países europeos, ahora, pendularmente se regresa a esta América.

En la hermana república andina de Chile, con los mismos problemas y con la misma gente para resolverlos, el pasado domingo 2 del presente, los ciudadanos chilenos acudieron a las urnas y decidieron: La periodista Beatriz Sánchez, de la coalición Izquierdista Frente Amplio, ganó las Primarias e irá la constitucional en noviembre – el 19, para ser exacto -. Con el 67.09 de la votación a su favor, se impuso a Alberto Mayol.

Por otro lado, Sebastián Piñera, ex presidente chileno, también ganó en las Primarias; en la coalición derechista Chile Vamos; obtuvo, con largueza, más de un millón, 200 mil votos. Afirmó: hemos obtenido una gran victoria, un triunfo democrático para Chile…se inicia una nueva etapa, una etapa de futuro, de cambio y de esperanzas. Buscaremos que Chile vuelva a crecer con fuerza y que se generen más empleos y mejores salarios en un país más justo y con mayor igualdad de oportunidades. Nuestros verdaderos enemigos son la pobreza, la delincuencia y las bajas pensiones de los pensionados. Los derrotaremos con una cultura de diálogos, de acuerdos y la amistad cívica.

(Como se habrá leído, con los mismos problemas que los nuestros y de todo el mundo, pero ahora, se tiene una nueva línea: mismos problemas y para resolverlos caras, visiones y percepciones nuevas.)

Ahora le corresponderá a Chile, este inminente 19 de noviembre de 2017, le corresponderá decidir qué quiere y con quién quiere enfrentarlos.