En el mundo civilizado, pro occidental, globalizado, neoliberal, no todo es miel sobre hojuelas: Cotidianamente, en todos los hemisferios terrenales del mundo globalizado se presentan protestas, manifestaciones que van desde los y las países emblemáticos del liberalismo – Inglaterra, Estados Unidos, Francia, Japón, China, etc. – y todas tienen una causa, un móvil común: La desigualdad en lo general, y en lo específico, en la disponibilidad de plazas laborales con atractivos salarios y prestaciones de ley; en el acceso a la educación de calidad y gratuita; en la distribución de la riqueza producida; en la procuración e impartición de la justicia; en el pago de los impuestos, en el pago de los productos y servicios estatales, etc.
En este momento, en Chile sus trabajadores y estudiantes de los servicios educativos llevan dos años en movilizaciones por un mejor salario, unos y los otros, porque los servicios educativos sean gratuitos y de calidad y que, además, que los préstamos bancarios para becas sean, en su caso, muy baratos, con tasas blandas y preferenciales; en buena parte de Europa surgió el movimiento de los “indignados” y los NINIS, por carecer de empleo, de casa, de espacio en los centros escolares, por ser indocumentados, unos y desplazados, todos, y se manifestaron en Francia, Inglaterra, España, Italia, Alemania, Estados Unidos, Canadá; en Grecia, Irlanda, Portugal, España y Francia por las terribles medidas anticrisis impuestas por los organismos financieros internacionales para salvar de la quiebra a sus sistemas financieros, particularmente, las medidas para disminuir las políticas públicas para afectar los montos de las pensiones e incrementar la edad para la jubilación; en Israel, el pasado sábado 13, en Israel, el taxista, Moshe Silman, de 57 años de edad, afirmó en misiva, leída antes de auto inmolarse como antorcha humana, “El Estado de Israel me ha quitado todo … me ha dejado sin nada. Culpo a Israel, a Benjamín Netanyahu – Primer Ministro -, y a Yuval Steinitz – ministro de finanzas, por la humillación que tienen que soportar día tras día los ciudadanos. Le quita el dinero a los pobres para dárselo a los ricos”. Ahí se manifestaron los indignados para celebrar el primer aniversario de sus protestas, que llegaron a sacar a las calles a medio millón de personas – en un país de 7.8 millones de habitantes -. En nuestro país –sin que se manifiesten los NINIS – , son los sucesos electorales, el movimiento #YO SOY 132, más la presencia, siempre presente, de la llamada delincuencia organizada y la creciente ola de bombazos a empresas comerciales e industriales y bancos.
Ahora en España, que está en el centro del huracán financiero mundial y su quiebra probable, tiene su salvamento – 30 mil millones de Euros – condicionado al cumplimiento de las medidas de austeridad -que son de sobra conocidas – no encuentran salida, pues un día sí se manifiestan los Indignados; otro, los desplazados; al siguiente, los maestros; después los mineros, a los que amenazan disminuir los subsidios; posteriormente, los burócratas que voluntariamente se manifestaron en Madrid, en contra de las medidas de austeridad decretadas por el gobierno, conservador, de Mariano Rajoy, entre ellas LA SUPRESIÓN DEL AGUINALDO, ALZA DE IMPUESTOS AL IVA Y DISMINUCIÓN DEL SEGURO-PRESTACIÓN DEL DESEMPLEO”. A este contingente se unieron policías, bomberos, enfermeros y ciudadanos, que con los gritos… “Juntos podemos… manos arriba, esto es un atraco… arriba, arriba… todos a luchar… Desde hace dos años nos quitan el sueldo”
Todos esto parece lejano, pero, realmente, ni lo es ni está tan lejos.






















