De unos días a la fecha se puso en la agenda nacional la cuestión del llamado lavado de dinero; actividad lucrativa que realizan los bancos de todos los países y que por cuestión natural, es motivo de atención en nuestro país, dado que están vigentes muchos indicadores y variables, como la cercanía fronteriza con los Estados Unidos –mercado más grande del mundo y mayor universo de consumidores y mayor organización – empresarial – de la llamada delincuencia organizada -; los sistemas financieros – específicamente los Bancos – siguen las políticas de sus matrices y en algún lugar deben residir e invertirse las incuantificables ganancias y plusvalías del dinero resultante de la delincuencia.
Siguiendo la recomendación del célebre Garganta Profunda, a los periodistas del New York Times o Washington Post, que pusieron al descubierto el escándalo Water Gate, los sistemas legales de casi todos los países han tratado de establecer requisitos para evitar el Blanqueo – Lavado de Dinero de procedencia – supuesta o evidentemente – ilícita y hasta la fecha – con todos los recursos tecnológicos de la información electrónica puesta a su servicio no han logrado absolutamente nada, salvo el escándalo, por algunas razones sumamente sencilla: El dinero deja ganancia y los Bancos son instituciones financieras para producir ganancias traducidas en efectivo, en cash, money y, finalmente, las legislaciones de casi todos los países son sumamente lentas y, hasta se puede presumir, que los Bancos – algunos, varios, muchos – están coludidos, asociados o sostenidos, en su origen financiero, con actividades ilegales, no lícitas.
Recientemente, el Subcomité de Investigaciones del Senado de Estados Unidos, elaboró, y presentó, reporte US VULNERABILITIES TO MONEY LAUNDERING, DRUGS AND TERRORITS FIANNCING: HSBC CASE HISTORY. Se afirma en ese documento que HSBC en los últimos años mostró pobres controles en materia de prevención de lavado de dinero, lo que implicó que por sus sistemas atravesaran miles de millones de dólares, producto – se presume – de actividades ilícitas. En nuestro país, la filial de HSBC se convirtió en el más importante exportador de dólares a su subsidiaria en Estados Unidos. Se estima que en los últimos años envío 7 mil millones de dólares, en efectivo, superando a los más grandes bancos del país y de otras filiales de HSBC en el mundo. Es presumibles aceptar que todos los otros Bancos también Lavan blanquean dinero, pero HSBC se mandó.
El citado Subcomité de Investigaciones del Senado norteamericano obligó a funcionarios de ese Banco – HSBC – a presentarse en un panel y la sobresaliente justificación-excusa suya fue I’M SORRY.
La Comisión Nacional Bancaria y de Valores informó que HSBC México canceló 3600 cuentas, por sospechas de lavado de dinero; el 60-70% del lavado-blanqueo del dinero del crimen organizado en México se realizó en filiales de HSBC y que ese organismo tiene procesos abiertos contra HSBC, de las cuales “el marco legal mexicano le impide dar información hasta que haya sanciones en firme”, es decir, nunca. Ahora bien, ¿Por qué no se ha procedido? ¿Se ignora?
La clave está en seguirle la huella al dinero y cerrar sus fuentes y salidas.























