Palabras más o palabras menos, la administración de Donald Trump se coinvirtió en un reality Show y para muchos serios analistas, comentaristas y politólogos norteamericanos de otras latitudes, el 45° presiente de los Estados Unidos inició el camino hacia su enjuiciamiento político – el llamado impeachment – y ya existen apuestas a que no llega a los seis meses y/o al año.
Las gotas que derramaron el vaso fueron el despido del Ahora ex director del FBI, James Comey, porque el departamento de justicia le recomendó que lo hiciera y él le agregó, porque no le tenía confianza y ahora se va conociendo que toda los actos y escenas de este asunto, así como las palabras despectivas sobre Comey: ¡Le falta un tornillo!
(Curiosamente, a la sociedad norteamericana –a ese colectivo que se le puede llamar así – no le importa que sea cierto o falso – la verdad – lo dicho, sino la cualidad moral – la moralidad – de quienes lo dicen y son protagonistas).
Por otro lado los norteamericanos están conociendo lo que su presidente le dijo al embajador ruso y comunicó al Vladimir Putin, presidente de Rusia y si usted le incorpora las indiscreciones acerca de que Donald Trump intentó presionar o presionó a james Comey para que no investigara a su propuesta para Fiscal, ni investigara más sobre los nexos con Rusia del ex director Nacional de Seguridad Michael Flynn y para los norteamericanos esto se llama obstrucción a la justicia y es muy mal visto por los norteamericanos.
Para protagonistas de la vida partidista y del senado norteamericano – que están impresionados por lo que está brotando – se está poniendo a prueba el país de un modo sin precedentes.
El comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes solicitó el martes 16 del presente, al FBI todos los documentos que James Comey elaboró sobre sus conversaciones con Trump.
Para el historiador Allan Lichtman, profesor emérito de la American University, quien desde hace 32 años sin error el resultado de las elecciones en EU – incluyendo la victoria del actual -: al destituir a Comey, Donald Trump ha hecho más probable su propia destitución, porque queda demostrado que hay algo qué esconder en la investigación rusa. Lichtman se atrevió a fines de noviembre con otra profecía: Trump sería objeto de un juicio político y afirmó: me baso en mis propios instintos; no he seguido ningún tipo de análisis como sí hice con la predicción de su victoria, aunque hay dos razones para para el juicio: La primera, Trump es una persona incontrolable, y eso no le gusta el Congreso. La segunda, “Ha mostrado ser alguien que respeta poco la ley” y eso tampoco me gusta.
Así que el horizonte está abierto y loas apuestas hechas.
¡Quién lo iba a creer!























