Recientemente reventó en las ventanas de los televisores un hecho delictivo que muestra la característica de los delitos de  Cuello Blanco de estos sexenio azules: Fraude contra Pronósticos Deportivos, institución que sustituyó a la Lotería Nacional en la credibilidad y confiabilidad de las personas y, que en la práctica era la velita de esperanza constantemente que se mantenía encendida los domingo y miércoles semanales y se renovaba esos mismos días para esfumarse en un instante y, automáticamente,  resurgir como el ave fénix y alentar una flama de ambición.

Un grupo de trabajadores – casi todos ellos funcionarios de la empresa Pronósticos  Deportivos – se confabularon para o defraudar o timar o estafar, en un sorteo de la modalidad MELATE, REVANCHA Y REVANCHITA – en el mes de enero de este año –  de la empresa Pronósticos Deportivos y a los usuarios de esta lotería deportiva  con una bolsa superior a los 150 millones de pesos: Todo se centró  comprar un boleto de ese sorteo, operar los sistemas neumáticos, informar-presentar a las cámaras de televisión los números aleatoriamente seleccionados – los anotados en la mascarilla que ellos compraron-pagaron -, no mostrar los seleccionados por el sistema  y ya. Lo que hicieron fue leer sus números, aunque el sistema hubiera seleccionado otros y la imagen transmitida por la televisión fuera la que ellos – los delincuentes – enviaron.

Por  las escenas  difundidas en las cadenas televisivas, todo transcurre normalmente, pero los números leídos por la edecán no correspondieron a los aleatoriamente seleccionados- detenidos por el sistema neumático; luego entonces se deduce que fue una confabulación. Los premios se cobraron en  Zacatecas, Zacs, porque era mejor dado que no descontaban el mismo porcentaje de impuestos.

En este hecho formaron parte central la edecán que operó los sistemas neumáticos, las urnas y de memoria leyó los números que ellos determinaron, los técnicos  de televisión de la institución, directivos de determinado nivel y función de Pronósticos Deportivos y, muy presumiblemente, la interventora de la secretaría de gobernación, porque esta confabulación no habría resultado si ella hubiera cumplido su función. Pero no lo hizo. Y todo salió como lo planearon.

Lo más grave es que hasta el momento, pese a lo intenso  de la difusión, de la información del hecho delictivo, no hay expedición de órdenes de aprehensión y si las hubiera no se les podría castigar – según funcionarios del sector justicia del DF y de la PGR –  porque lo que hicieron no es delito grave. Llama la atención que la empresa  Pronósticos Deportivos no ha dicho ni una palabra  y por supuesto no existe ni una acción en contra de estos trabajadores, lo que es indicativo de confabulación en toda la empresa y la pregunta surge: ¿Será el único caso  de delito de este tipo en esa empresa?

Todo esto muestra la característica de estos tiempos de nuestro sistema que imparte, procura y administra justicia: IMPUNIDAD.