No existen registros históricos ni anecdóticos de ningún tipo del inicio de una administración norteamericana, en su relación con nuestro país, como la actual; ni siquiera antes o después delas intervenciones militares del siglo XIX, ni de la Veracruz, en el XX; vamos ni con Richard M. Nixon, ni con ninguno de los George W. Bush, padre e hijo.
En estos escasos siete días, el actual presidente Donald Trump está generando suficientes incidentes diplomáticos en las relaciones bilaterales entre los dos países – casualmente vecinos; nosotros somos los buenos y ellos los vecinos – para ser motivo de notas diplomáticas, pero a juicio de nuestras autoridades aun no son causa de un punto diplomático.
Y todo se ha manifestado por la promesa de campaña sobre la construcción del dichoso y famoso MURO, que en las difundidas imágenes de las firmas de los decretos-órdenes ejecutivas – que no pasan por su H. Congreso – que, entre otras áreas y disposiciones, ordena se construya el muro y se busquen los fondos financieros para tal acción.
Curiosamente, el poder Ejecutivo mexicano – Enrique Peña Nieto – tenía en su agenda – lo mismo que Donald Trump – reunión el martes 31 del presente mes, pero por los incidentes tuiteros de Trump – que repetía – insultantemente – que nuestro país pagará el muro, fue cancelada, por considerarla estéril, improductiva, decisión que habla muy bien del presidente de la República.
Lamentablemente, en este momento, Trump está en la Luna de Miel y está desbocado y abre y habla demasiado y no hay quien lo pare y, por los hechos hasta el momento, está abriendo trincheras en muchas partes y en muchos países.
Ciertamente, todos los demás países, no tienen a los Estados Unidos como vecinos ni fronterizos, como nosotros y Canadá, ni su comercio –importación y exportación – tienen como primer cliente y socio a los Estados Unidos, pero la diplomacia de nuestro país debe actuar como los países europeos y de Así – China y Japón y Malasia y Singapur -: esperar.
Alguien debe cuidarle la boca…estos primeros cien días serán muy lenguaraces y boquiflojos. Debemos esperar a que se serene y actúen sus instituciones republicanas y lo centren.
Es imposible – nada recomendable – que las políticas de Estado de los Estados Unidos tengan de canal operativo y de escaparate la aplicación twiter…jamás se había dado un caso como éste: que se hubieran utilizado las redes sociales y el twiter para difundir acciones publicitarias y propagandísticas, sí, pero no como medio e instrumento de políticas públicas, pro puede ser el primer caso.
Este inicio de administración recuerda la de Vicente Fox Quesada mexicano -y la de un presidente ecuatoriano. Ambos fueron ubicados en su centro – por las instituciones y las circunstancias y uno fue separado del cargo -.






















