El Año del 2016 será recordado en los anales del tiempo de esta región más transparente pro tres hechos impactantes en nuestra vida nacional:
La develación de la magnitud del botín-robo a las arcas públicas del estado de Veracruz -, y de la federación – por la banda de Javier Duarte de Ochoa y el gasolinazo, sus causas, escenografías y escenarios posibles, deseables e indeseables, así como el triunfo de Donald Trump, candidato triunfador del partido republicano a la presidencia de los Estados Unidos, y que tomará posesión el próximo 20 del presente de todo lo que significa la Casa Blanca, en Washington, D. C., U.S.A.
Los tres será objeto de juicios en espacios siguientes; por el momento en las líneas el señor Javier Duarte estará presente.
Casi todos o para ser más preciso, todos nos hemos ido con el juicio sobre el tamaño tan inmoral, lejos de toda ética-moral pública: el total de lo defraudado, robado, desviado, asegurado y encontrado y que, además, haya burlado a la llamada justicia mexicana y esté prófugo teniendo encima- perseguido por la Interpol y las agencias policíacas de Estados Unidos y de España.
Recientemente todos los medios info0rmativos de cierto renombre y prestigio difundieron el aseguramiento de casas, residencias, ranchos y dinero – hace unos días la PGR entregó-devolvió al Ejecutivo del estadio de Veracruz la cantidad de 421 millones de pesos – asegurados-recuperados de entre todo el botín sustraído pro Javier Duarte de Ochoa y, para risa, se difundió, también el aseguramiento de unas cajas de cartón de envase-para transportar huevo que contenían, dijeron, 23 millones de pesos.
Sobre este caso, lo que muy pocos han referido es que para que Javier Duarte de Ochoa haya podido hacer-hecho lo que hizo debió tener toda una estructura para –defraudar-robar-delinquir de ese manera y no únicamente en las estructuras del poder Ejecutivo de Veracruz; también en el poder Legislativo y en el poder Judicial y, como complemento, en los Medios informativos del estado y d centrales de la ciudad de México y, además, en el gobierno Federal.
Debió pagar- salpicar bastante a todos los que el construyeron esa estructura para cometer tanto y tan grande ilícito.
La pregunta sería: cuando se detenga y procese a Javier Duarte de Ochoa – porque deberá ser detenido por salud del régimen – ¿será detenida toda su estructura-ingeniería delictiva y se les juzgará, pues, como dice el refrán “tanto peca el que mata a la vaca, como el que el detiene la pata”?
La sociedad nacional espera se haga justicia y se inicie el camino del término de la impunidad.





















