A partir del arribo político al poder de los neoliberales, la distribución de las riqueza se transformó en más inequitativa; se hizo más desigual y la correlación de fuerzas y concentración de la riqueza se fue hacia el 10% de la población y las migajas se dejó para el 90% de la sociedad y como consecuencia de esta simple ecuación no existe el mercado interno, no se tiene ahorro interno, aumentaron las migraciones hacia los Estados Unidos y por consiguiente se incrementaron las remesas en dólares, superando con creces a la inversión extranjera, existe mayor número absoluto de pobres – cerca del 52% de la población nacional vive en la pobreza y de ese porcentaje, otro 50% vive en los umbrales de la miseria.
Como nunca antes, desde la revolución de 1917, la transformación de la sociedad rural a la sociedad industrial, a las corporaciones comerciales hasta este momento de la creciente globalización industrial y comercial, jamás el factor Capital había tenido tanto poder, a tal grado que se ha convertido en factor real de poder, y de decisión. Le dicen los factores reales de poder
Viendo y sabiendo esto varios estudiosos, investigadores, analistas, comentaristas, políticos de todo el mundo y de talla internacional y nacional, y hasta laureados premios Nobel de Economía, etc., en diversos foros y espacios académicos, económicos y político-sociales han expresado las características negativas y sus efectos de la globalización en todo el mundo – no particularmente en nuestro país – en la distribución-concentración de la riqueza.
UN ejemplo: Raúl Gutiérrez Muguerza, presidente del Instituto para el Desarrollo Industrial y el crecimiento Económico, afirmó El modelo neoliberal adoptado por México desde 1883 arroja resultados paupérrimos en bienestar para la población, desarrollo industrial, creación de empleos y crecimiento, por lo que es de ingenuos mantener ese esquema económico en espera de que cambie. La estabilidad macroeconómica ha sido muy buena para el país, pero insuficiente para frenar la desindustrialización que se registra. A lo largo de la última década la industria manufacturera perdió 3 puntos porcentuales de participación en el Producto Interno Bruto, al bajar del 21 al 18% y el contenido nacional de los productos que se colocan en el extranjero no rebasa el 30%. El modelo neoliberal que se aplica en México es en muchas ocasiones muy dogmático, no ha generado los empleos que se requiere cada año y la pobreza va en aumento.
En relación con estas afirmaciones, los señores de este Instituto están comprobando que a los industriales y comercializadores les sale más barato importar que producir, como desde 1994 – el inicio del dichoso Tratado de Libre Comercio de América del Norte – lo percibieron los agricultores. Siendo este modelo muy favorable para las grandes empresas nacionales e internacionales que sentaron sus reales en el país y habiéndose convertido en factores de poder económico y político, los miembros de este Instituto, sin poder económico y sin poder político, muy difícilmente obtendrán el cambio de este modelo económico tan positivo para ellos por otro que les sea perjudicial para sus intereses económicos, pues a ellos – los dueños de la macroeconomía – muy poco les importa la suerte de quienes viven en la microeconomía, el 90% de la población nacional.






















