Se dice que el uso y la costumbre crean leyes y estilos –aunque sean sexenales o cuatrienales – que individualizan a una administración: vestir, hablar y proceder como el Jefe viste, habla y se comporta. Todo esto es una característica del egoísmo, absolutismo, centralismo – que posiblemente no sea una indicación del Señor, pero sus servidores – súbditos lo replican y todo listo. Se ha creado otro estilo de ser, de vivir, de gobernar.
Viene lo anterior a cuento porque sabemos que en Michoacán – y se inquieta un poco, en todo el país -, estamos sedientos de una seria función de gobernar, de aplicar y actuar con autoridad; no andar con frivolidades o con palabras huecas y llenas de saliva y rodeadas de humo y sí, con la procuración y administración de justicia para mostrar y demostrar que vivimos y somos una sociedad y un país de leyes y que nadie debe estar por encima de la ley y que se debe actuar con todo el poder de la ley hasta donde sea necesario llegar.
Particular y específicamente en Michoacán padecemos un desfalco financiero que ha trascendido de administración en administración – heredada desde Lázaro Cárdenas Batel, pasando por Leonel Godoy y la ensalada de Fausto Vallejo, Jesús Reyna García y Salvador Jara Guerrero hasta esta administración amarilla, de Silvano Aureoles Conejo – de monto y responsables desconocidos – que supera los 41 mil millones y cada día-mes-años creciendo – y nadie, pero nadie ni quiere hablar de esto ni le busca aunque sí sirve de justificación para todo, entre ellas: “no hay dinero” y para solicitar otros préstamos endeudando más el futuro del estado, aunque se “reestructure” en pagos chiquitos.
En lo que va de la presente administración las movilizaciones de trabajadores de las diferentes secretarías estatales se han manifestado para reclamar su derecho al pago de sus salarios y prestaciones; uno de estos grupos son los del sector salud y siguen en su lucha hasta que les hagan caso.
Al respeto y en la entrega de equipo rodante para el sector salud – le llaman Programa de Fortalecimiento de la Red para la atención Primaria de Salud – el titular del Ejecutivo afirmó: En el sistema estatal hay un boquete financiero de 10 mil millones de pesos; estos desvíos provocaron que se dejaran desprotegidos a miles de michoacanos que demandaban servicios de salud – fue legendaria la expresión: “En el sector salud de Michoacán, en el Seguro Popular, no hay ni para un curita” -. Lo anterior también tuvo el agravante de afectar la infraestructura y capacidad de operación del sistema de salud michoacano. Este problema financiero ha provocado problemas administrativos complejos lo que ha retrasado los pagos de salarios de los trabajadores”. Y fue todo
Y, ¿Luego? ¿Los culpables? ¿La actuación de las instituciones republicanas? ¿La contraloría? ¿La Auditoría superior de Michoacán? ¿No habrá investigación para definir y enjuiciar culpables y responsables? ¿Con esto es suficiente?
Este tipo-estilo de gobernar – únicamente denunciativo-afirmativo -, sin vinculación alguna es la costumbre del avestruz: Esconder la cabeza. Esto no debe ser estilo de gobernar. Se debe actuar. El pueblo quiere justicia, no únicamente afirmar vagamente sin precisar culpables. Esto no es política ni administración.
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