Los recientes sucesos políticos que derivan en situaciones jurídicas, en los estados de Veracruz, Sonora y, muy posiblemente, Chihuahua, en los cuales los ahora ex gobernadores y aun gobernador, Chihuahua, deben verse como una sesión educativa a las cuales se aplican las redondillas de la Décima Musa, la mexicana Sor Juan Inés de la Cruz:
Aprende, flores de mí
lo que va de ayer a hoy.
Si ayer, maravilla fui,
hoy sombra mía no soy.
Y también como un ejemplo de las veleidades de la política, así como de las diferentes varas de la justicia y como complemento cómo se fue destruyendo paulatina, pero sistemáticamente, la personalidad y figura de una persona.
Realmente en este momento, salvo otro dato más actualizado, el ex gobernador de Sonora, es prófugo de la justicia y se le busca y el ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte enfrentará los cargos que se le imputan, amparado y no pisará la cárcel.
Mas, en el fondo, haciendo a un lado el prurito justiciero de la comentocracia nacional y local, pensando bien, ¿cuál fue el delito de cada uno de los ahora indiciados?
Se da por concedido y descontado que todos los funcionarios públicos hacen negocios y se reparten la administración como un botín y no siendo tontos funcionarios o auxiliares, diseñan estructuras contables y jurídicas para no violar la ley y pagan facturas y/o compromisos y se realizan negocios con acciones ciertas o ficticias; esa es la percepción general, así que si son señalados como en este caso, es porque fueron tontos, aparte de corruptos.
Pero en el fondo, su delito fue político. Un error de juicio y de sensibilidad:
Perdieron el proceso constitucional y no entregarán el cargo – poder Ejecutivo – a un militante propuesta por su partido y sí será a la oposición.
Este es el delito, mayor, desde cualquier óptica.
Quienes están en el poder estatal deben tomar esto en cuenta y más aun que no siempre se gana y quien gana hoy, puede perder mañana, así que a hacer bien las cosas y sujetarse a la moral pública de cumplir la ley o hacer bien las trapacerías escondiendo las cochinadas, teniendo presente que el pueblo, la sociedad electoral castiga con su voto las malas administraciones.
Reciben el voto de castigo.
Aprended flores de mí
Lo que va de ayer a hoy…





















