El incremento de varios insumos básicos de la alimentación nacional  y popular, principalmente de los granos, tiene al borde de la quiebra a miles de pequeños y medianos productores de leche y sus derivados, carnes de todo tipo, grasas, pan y huevo, quienes han tenido que aplicar los llamados paros técnicos para evitar tanto la quiebra como el despido de los trabajadores y cierre de las empresas.

El desmesurado aumento del precio internacional del maíz, pasta de soya, salvado de trigo, de hasta el 100%, en los últimos años, colocaron a los productores en una encrucijada, por la simple razón de que nuestro país no es autosuficiente en estos productos: maíz, trigo, soya y porque la política pública desde la entrada en operación del llamado Tratado Trilateral de Libre Comercio de América del Norte – TLC y/o NAFTA, para algunos – fue una línea desde la cúpula del gobierno en turno: ES MÁS BARATO, Y FÁCIL, IMPORTAR QUE PRODUCIR.




En los dos últimos meses los repuntes de los bienes alimentarios elevaron los costos del productor que necesariamente, repercuten el comercio y en las cadenas de producción y venta, como ejemplo están los siguientes: Huevo, un44.2; jitomate, 41.7; Naranja, 29.1, Pollo, 11.7; cebolla, 9.75,trigo, 6.85, miel de abeja, 5.9, bistec de bola, hasta $ 100 pesos el kilo; pechuga de pollo, $ 58 el kilo; huevo, a granel,$ 40 frijol Flor de Mayo, $ 40 pesos; jitomate, a granel, $ 26 pesos,, arroz, $ 21 pesos.

Lo más grave es que, haciendo a un lado las circunstancias del llamado Brote de Gripe Aviar, que debe ser pasajero, los restantes alimentos desde  1994 se clamó, señaló, demandó políticas públicas para que nuestro país fuera autosuficiente en la producción de alimentos, pero ningún presidente de la República hizo algo al respecto. Ahora el país está merced de los productores de granos, carnes y grasas y de los especuladores internacionales, por un lado y por otro, de los comerciantes, importadores e introductores que cuentan con las relaciones para importar y almacenar y que en el mercado nacional  juegan con las leyes del mercado y de los precios.

Complementariamente a esto, el Estado desapareció al gran equilibrista nacional comercial: LA CONASUPO y además, renunció al control de precios, dejando todo en manos de las leyes del mercado y maquillando las cifras de la inflación, todos felices: Son inaceptables sus cifras de que habrá inflación del 4% anual en este 2012.

Y si a lo anterior le sumamos la inflexibilidad, la rigidez de los salarios mínimos, el trabajador está entrampado y es el jamón del emparedado, del sándwich, porque por un lado las leyes del mercado  y por el otro la rigidez del salario mínimo, el trabajador y el Estado fuera de su papel de árbitro, porque es un Estado proempresarial, quienes salen ganando en todo este escenario son los grandes introductores, los grandes comisionistas, los grandes comerciantes y el Estado –porque le pagan parte de la ganancia, con el IVA y el ISR – y quienes pierden son el pueblo, la sociedad y el país: se empobrece el pueblo, el trabajador, la sociedad; se colocan en condición de dependencia alimentaria y el costo de la vida es hacia arriba y jamás, con estos gobiernos, habrá salario de emergencia.