En la hermana república sudamericana de Brasil está realizando una limpia política del Partido de los Trabajadores, por la vía judicial y con el pretexto de lucha contra la corrupción – que tuvo como herramienta a la paraestatal PETROBAS y destino el partido de los trabajadores.
Como principio de la lucha fue destapada la cloaca en la para estatal brasileña y la mayoría de sus altos funcionarios fueron encarcelados; Siguiendo el guión preestablecido por la oposición partidista, se atrevieron a más: aplicar el procedimiento del Impeachment – Juicio político – contra la titular del Ejecutivo Federal, Dilma Rousseff. Lo lograron.
En principio, aplicando el procedimiento legal, fue separada seis meses del cargo, provisionalmente, ocupo la presidencia temporalmente el vicepresidente Michel Temer y como siguiente paso, se inició el juicio político en la Cámara de Diputados y al ganar los opositores – que eran mayoría -, se turnó el procedimiento a la Cámara Alta el Senado – y ahí con la presencia de Dilma, venció la oposición por 61 votos fue derrotada la ahora ex presidenta Dilma Rousseff, al recibir únicamente 20 votos y se ratificó a Michel Temer como titular del Ejecutivo Federal, presidente de la República de Brasil y deberá terminar el periodo para el cual fue electa la señora Rousseff: hasta el 31 de diciembre del 2017. A la señora Rousseff la separaron de la presidencia, pero le dejaron sus derechos políticos a salvo y está en Ba
La tercera fase de este proceso es realizar una limpia: ahora van tras el ex presidente y fundador del Partido de los Trabajadores, Luis Inacio “Lula” Da Silva – a quien se le impidió legal y políticamente ser designado como asesor de la presidenta en funciones, cargo que le daría inmunidad judicial y política -, al que se acusa de corrupción y engaño a la secretaría de Hacienda al mentirle sobre propiedades – condominios – en la bahía de Río de Janeiro, cohecho y confabularse para realizar fraude contra la nación y finanzas del partido de los trabajadores – su propio partido. Lula Da Silva está indiciado y lo más seguro es que sea detenido y juzgado y, tal vez, vaya a prisión.
La cuarta fase del guión político opositor es realizar una limpia – en los poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial y en PETROBRAS -; se dice que están obsequiadas cerca de 50 órdenes de detención contra ex funcionarios de muy alto nivel – uno de ellos, el ex secretario de Hacienda en los dos periodos de Lula Da Silva y en el primer mandato de Rousseff – , ya está detenido.
Realmente no crea que estas acciones sean por puro espíritu de justicia y moral. Tiene un fin, en el fondo: destruir el PT como riesgo político en las elecciones del 2017 y ganar la presidencia de la República. La verdadera limpia y purga será a partir del 2018, de ganar la titularidad del Ejecutivo, pero esta lucha apenas empieza.
No importa que Brasil esté en medio de una situación crítica de tipo integral: Política, económica, laboral y social. Lo que importa es el poder, no el derrotero de la nación. Importa el fin, no los medios. No importa que al país se vaya al despeñadero político-social.





















