Si no fuera porque en la superficie de nuestra sociedad nacional están vivitos y coleando asuntos muchos más importantes que las expresiones folklóricas de algunos de los funcionarios de primer nivel Federal, como esta de “¡Pártanle la madre a los malos que quieran llegar a la entidad a deteriorar la seguridad!” – una reedición del actual presidente de Filipinas, Duterte, que ofreció, eso, romperle la madre y matar a los narcotraficantes en su país -, hablaríamos hondo y profundo sobre la expresión del nuevo secretario de Desarrollo Social, Luis Enrique Miranda, en un acto de Prospera, en el municipio de Pedro Escobedo, Querétaro, pero hay asuntos mucho más impactantes para la opinión pública del país que esas afirmaciones, muestra de carencia de vocabulario o signo del universo con quien se convive.

Nuestra moneda, el peso, se llegó a cotizar a un poco más de $ 20.24 por un billete verde de un dólar.

En otras palabras un peso nuestro es igual a ¡Cinco centavos de dólar!

¿Por qué?

Únicamente por la especulación internacional. Los centros financieros nacionales – los que adquieren los millones de dólares que el Banco de México subasta diariamente – y los portafolios de inversión internacional se enriquecen más, sin invertir ni un peso en nuestro país: Solamente con la compra venta de dólares y la ecuación es muy simple: En la compra venta de un dólar, de uno, esas personas morales se llevan la suma de un peso y diez centavos. Ejemplifico: compran los dólares a precio oficial de las subastas, digamos $ 19.10, y los venden, en el mercado abierto, formal, a $ 20.20, llevándose de ganancia un peso y diez centavos por cada billete verde de un peso y como no compra, ni venden uno, ni diez, ni mil sino millones de dólares, su ganancia es de proporción geométrica, exponencial y eso lo hacen todos los días.

¿Perjudica a usted?

Depende, si usted viajará al extranjero, encarecerá su gasto. Si usted tiene una empresa que compra en el extranjero partes y componentes extranjeros – norteamericanos y británicos -, pues, sí, pero los podrá recuperar al venderlo a sus clientes y a su portafolio de clientes; si usted tiene una empresa que utiliza partes nacionales, no le incrementará en nada, mas si usted exporta se verá obligado a aumentar el volumen de sus productos y vender más, digamos un 10% más, para tener el mis o ingreso. Venderá más, pero ganará lo mismo, o menos. Si usted exporta e importa, en el primer caso, venderá más y recibirá lo mismo en billetes – se abaratarán los productos nacionales – materias primas y maquiladoras=ensambladoras -; en el segundo caso, pagará más por lo mismo.

Esto no es culpa de la política fiscal ni hacendaria. Es un efecto de la globalización y de la nueva cara del neoliberalismo.

Nos veremos obligados a consumir más productos nacionales e importar menos y eso sí lo podemos hacer.