Pasó el 16 de septiembre de 2016.
Nuestro país estubo de fiesta…de percal y de abalorio, como canta el poeta jerezano en su Suave Patria y canta a los cuatro vientos que la Patria es ¡Impecable y Diamantina! Que su superficie es el maíz, sus minas el palacio del rey de Oros y que su barro suena a plata y en su puño su sonora miseria es alcancía; que el Niño Dios le escrituró un establo y los veneros de petróleo, el Diablo…como si el bardo intimista hubiera tenido una bola de cristal y cual oráculo, predijera el futuro.
Se cumplieron dos cientos seis años de la búsqueda de la libertad.
Conmemoramos y festejamos la heroica gesta a de Don Miguel Hidalgo y Costilla, párroco de Dolores, que en la noche del día anterior, madrugada de este día, arengó a los pobladores de Dolores, de la intendencia de Guanajuato, estandarte de la virgen de Guadalupe en mano, los invitó a “matar gachupines”.
Ha pasado mucha agua por las cuencas de los años: ese camino fue difícil, tortuoso, sangriento, largo y doloroso y costoso.
Después de varios caudillos y hechos que se conservan en las páginas de nuestra historia y en el Parnaso de los Héroes Patrios y por la conjunción de intereses y las circunstancias políticas del momento, este movimiento insurgente que débil brillaba en los actuales estados de Guerrero, Oaxaca y Michoacán, se fortaleció con la incorporación del militar más famoso de la Nueva España, Agustín de Iturbide y mediante en el abrazo de Acatempan, la propuesta del primer símbolo patrio, la Bandera de Iguala y el Pacto de las Tres Garantías, y posteriormente, la firma de los Tratados de Córdoba se pudo construir la paz y la Nueva España dejó de serlo para convertirse en una nación, un país y en un Estado libre y soberano, México y en una sociedad, que somos nosotros.
Nuestra sociedad ha madurado por los golpes de la vida social, por la lucha fratricida, que sacrifica los intereses sociales por los intereses personales, de grupo y de partido.
Hoy, estamos mucho mejor que en 1810, tenemos libertad, justicia y democracia, pero estaríamos mucho mejor si la mentira no fuera la herramienta de la política: hay trabajo, pero somos la nación con el salario más bajo de todo el mundo; tenemos petróleo, pero de nada nos sirve, porque no somos soberanos y estamos sujetos a la especulación de los distribuidores – leyes del mercado, dicen – y nuestra economía anda por los suelos y nuestra moneda por el aire: casi veinte pesos por billete de un dólar.
A 206 años somos libres y demócratas, pero nos falta mucha conciencia social y bastante espíritu mexicano para prepararnos más y mejor y demandar, exigir y luchar con todas las armas por nuestra soberanía, pues de nada nos sirve ser libres, pero no soberanos. De nada nos sirve ser demócratas, si no tenemos unidad y nos destruimos uno con el otro.
Aun así, ¡Felicidades México!, por un mejor mañana.























