Como lo saben perfectamente los lectores, la palabra “democracia” se aplica fundamentalmente a un régimen político donde es el pueblo quien ejerce la soberanía. No por medio de las bayonetas, ni utilizando masivas concentraciones que ya sabemos no son precisamente el mejor mecanismo para discutir algo; las masas, por definición, son tontas; sino por medio de los mecanismos e instrumentos que la misma democracia ha generado en el trascurso de su desarrollo.
Resulta curioso el observar que, en la práctica, pocas cosas se han aplicado tan mal como los calificativos “democracia” y “democrático”. Esta situación se da, paradójicamente, sobre todo en lo que en realidad es la antítesis de la democracia; un buen ejemplo fueron las brutales dictaduras generadas por la llamada “izquierda real”. Así tenemos contrasentidos tales como la “República Democrática de Corea del Norte”; el caso de esa isla burdel conocida como República de Cuba, la cual se define a sí misma como “democrática y unitaria”. Como broma macabra podemos recordar a la Alemania del Este, irónicamente llamada “República Democrática Alemana”, RDA, en contraposición con la República Federal Alemana, RFA, la llamada Alemania del Oeste.
Así las cosas, en Michoacán, desde hace mas años de los que desearíamos, padecemos a un beligerante y agresivo grupo de profesores autodenominados “democráticos” mismos que de democráticos solo tienen el membrete. Este grupo siempre ha sido conflictivo y demandante, pero no de cambios o instrumentos para mejorar la ruinosa y atrasada educación en el Estado, sino de privilegios, concesiones y canonjías que rayan en lo irracional, tales como cero evaluaciones, plazas automáticas al terminar eso que llaman “sus estudios”, posibilidad de vender o heredar sus plazas, control absoluto de movimientos laborales etc. Estos especímenes, ahora más que nunca, tienen en jaque continuo a las autoridades, esas que juraron “Cumplir y hacer cumplir la constitución”; gran mentira que a diario constatamos. La ley sencillamente no aplica para este grupo, que por cierto, observándolo detenidamente, parece escapado de algún filme postapocalíptico.
Estos especímenes le tienen tomada la medida a las autoridades. Intuyo las razones que han impedido actuar a los responsables de hacer cumplir la ley; sospecho las consideraciones que alimentan su paralizante miedo; entre otras razones son conocidas las ambiciones políticas del Gobernador de Michoacán, deseoso, como pocos, de verse en la papeleta presidencial del 2018.
En una sociedad que se precie de respetuosa de la ley, las autoridades están para vigilar el cumplimiento de la misma. Si nos hubieran dicho que la ley seria selectiva, que no aplicaría para los “democráticos” ni para los “normalistas”, otro seria el panorama. Pero no se votó para tener autoridades de membrete, simuladoras, “colaboracionistas”, enfrentadas a la sociedad que juraron proteger, ni arrodilladas ante los delincuentes, ni enganchadas en un inconducente “diálogo de sordos”. El camarada gobernador debe entender y aceptar que sus pretensiones presidenciales ya se hicieron humo.
Los michoacanos, en su inmensa mayoría, están hartos de los “democráticos” y de esos entes autodenominados “normalistas”. La economía y la calidad de los servicios de Michoacán, un Estado pobretón, se hunden ante la impasible mirada de las timoratas autoridades. Ante esta tragedia no puedo menos que recordar a José Martí “Pueblo que soporta a un tirano, lo merece” Imagino que Michoacán merece las autoridades que tiene
Los encargados de hacer cumplir la ley, hasta el momento que escribo esto, se han visto omisos y sospechosamente incompetentes, concretándose a lanzar promesas de que ahora si se aplicará la ley. Pero prometer no resuelve nada, se necesitan acciones efectivas y detener a los responsables una interminable cadena de graves delitos tales como robo, extorsión, secuestro de unidades, incendio de las mismas, bloqueos a vialidades, daños en propiedades más un largo etcétera. Para eso les pagan, y muy bien.
Add. Por cierto, dudo que sepamos algún día cuantos millones costo la devolución de solo una parte de las unidades secuestradas por los “anormalistas”.
“Esta en ti”
Alejandro Vázquez Cárdenas

























