Hoy, lunes 29 de agosto de 2016, será un día que guardará la Historia de la Hermana República Sudamericana de Brasil: Se decide el futuro de su presidenta, Dilma Rousseff.

La Cámara Alta – de Senadores – votará por mayoría calificada – si reinstala o ratifica la separación y con esa ratificación de la separación, la despide como titular del Ejecutivo: para que sea posible una de las dos opciones se deben contar con 54 votos, por lo menos, de un total de 80 senadores.

Dilma Rousseff fue acusada de actuar a espaldas del H. Congreso de tres acciones, que en concreto se reúnen en solicitudes créditos bancarios y canalizarlos a la campaña política para su reelección, lo cual está prohibido por su Constitución Política.

Sea lo que sea y lo que vaya a suceder, hoy se sabrá si termina su periodo o lo finaliza Michel Temer, vicepresidente en funciones.

De conformidad con el procedimiento establecido en su constitución, la presidenta separada del cargo, Dilma Rousseff, se presentará y será la cabeza de su defensa y, por decirlo simplemente, se defenderá ella misma, pero, también en base al procedimiento marcado, legal, tendrá la posibilidad de contar con una ayuda y ésta será personificada por el ex presidente Luis Inacio “Lula” Da Silva, quien curiosamente, también está marcado por las mismas autoridades brasileñas por actos de corrupción y fue detenido un nombramiento Federal que le otorgaría cierta inmunidad.

Hasta este momento, desde mayo en que fue separada Dilma Rousseff, todo Brasil ha sido tierra de contienda política, una trinchera y si al inicio del conflicto – inmediato a su reelección – se creía imposible un juicio político – impeachment -, después de todas las fases del mismo, ahora casi todo Brasil, menos su partido político – el Partido de los Trabajadores -, tiene confianza, seguridad o deseo de que sea separada del cargo de presidenta de la República, lo que sería una resolución histórica.

Pese a todo, y sin importar lo que sucede – aunque sí es interesante y valioso, todo lo que está viviendo Brasil -, es un ejemplo, de que pese a la señalada corrupción, como aplastante, es una sociedad de leyes y en la que prevalece, en el fondo, el Estado de Derecho.

Es deseable que la definición de esta situación política ayude a que salga de la crisis y la llamada Primera Economía Latina salga de la acentuada recesión que mantiene a su sociedad en una devaluación creciente del Real – aunque mínima, pero constante -, falta de empleos y en creciente inseguridad pública.

Es el tiempo de las instituciones.