Realmente llama la atención la fuerte y constante acción del poder Ejecutivo estatal en presentar el conflicto religioso de la Nueva Jerusalén como una cuestión de ubicación de los alumnos hijos de “laicos“, por llamarlos de algún modo o, otras palabras, como un hecho de respetar sus derechos constitucionales y sus derechos humanos y, la verdad, no es así ni la óptica, ni la perspectiva.
La realidad es que es, como bien lo expresó la titular de la secretaría de educación estatal, no es conflicto educativo: Es un conflicto de gobernabilidad. De gobernabilidad y de aplicación del Estado de Derecho, de Justicia y nada más.
Lo más grave es que se están creando más feudos de poder – este con el agravante de oscurantismo -, más estructuras de intolerancia, otros nichos protegidos de castas y otros espacios de impunidad.
Las informaciones oficiales afirman que existen soluciones para al asunto de falta de espacios –aulas – en las cuales los alumnos podrían realizar sus actividades del año escolar 2012-2013 y las expresan: 1.-Recibirlas en otras escuelas de concentraciones urbanas cercanas. (Para esta opción el Ejecutivo estatal ofrece el transporte completo) 2.- Recibirlas en casas de la misma población – o de otra cercana -, habilitadas como aulas y 3.-Aulas móviles.
Sin contar la cuestión laboral, estas opciones saldrían más caras – económica, política – en aspectos de gobernabilidad y seguridad – y socialmente…¿Se imagina el movimiento familiar y de seguridad – y sus consecuencias familiares y sociales – , para trasladar en autobús, viaje redondo y diario, a alumnos de seis grados escolares? ¡Un infierno bien desorganizado! ¿Se imagina que se pondría a los alumnos en bandeja de plata a personas con no muy buenas intenciones? Lo que resultaría ¡Las Bodas de Camacho! ¿Aulas móviles? Todo es susceptible de adaptarse, pero…¿A qué precio? ¿Será cierto? ¿Y el calor? ¿Y los baños? ¿Y en casas habitación? ¿Cómo los ubicarían? ¿De a 2, de a 3, por habitación o cómo? ¿En cuántas casas?
Ahora está la cuestión laboral: Con estas acciones se está justificando que cualquier expresión sindical declare que no existen condiciones de seguridad para que los trabajadores de la educación – directivos, docentes y empleados técnicos y manuales – no acudan a trabajar. Y estarían en todo su derecho.
Como cantó el filósofo de Parácuaro…¡Pero qué necesidad!
Solo apliquen, aplicar, la ley. Nada más eso y punto. ¿O pertenece a un grupo político-religioso es la llave que permite hacer todo a un lado y ser impune?
El asunto de la Nueva Jerusalén es muestra de impunidad, proteccionismo, intolerancia, uso selectivo y parcial de la justicia, omnipotencia, antidemocracia y violación de la Ley.
Dios nos libre de … funcionarios con ideas brillantes.






















