Está de moda hablar de los Derechos Humanos y todos hablamos de ellos, que si los violan, que si los respetan, que si esto, que si aquello y como somos una sociedad, como todas, muy sui géneris y levantisca y nunca satisfecha de lo que tenemos y tiene el vecino, siempre estamos a punta de jalarnos de los cabellos con los vecinos y siempre estamos para partir un turrón o para aventarlo al piso o a la pared, pero son o sin respetar los Derechos individuales, sociales y humanos de los demás.
¡Ah!, y existen perronas que nada más buscan a quién echarle la culpa de lo que sucede y, finalmente, no ven la viga que tienen en sus ojos, pero se desviven por señalar la brizna de paja del vecino.
Sesenta y nueve congresistas de los Estados Unidos, encabezados por el congresista demócrata Alan Lowgenthal, firmaron una carta dirigida al secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, suscribieron una misiva en la que exponen algunos hechos y, el centro de ella, “poner el fortalecimiento del Estado y la defensa de los Derechos Humanos en los temas prioritarios de nuestra agenda bilateral con México”.
Apoyándose en el reporte más reciente de Amnistía Internacional, “expresaron su preocupación porque en nuestro país existe el uso de la tortura en las investigaciones criminales realizadas por las autoridades, situación que calificaron de particularmente de alarmante y manifestaron, nuevamente, su preocupación por las 27 mil casos no resueltos de personas desaparecidas en el territorio mexicano desde 2007 y el lento ritmo en que avanzan las reformas en los sectores militar, policial y de justicia…y , dicen, alentamos plantear a las autoridades mexicanas la importancia de los respetos a los derechos humanos, a terminar las investigaciones competentes y llevar ante la justicia a quienes violen estas garantías”.
Exhortaron al secretario de Estado norteamericano a que “presione a México para que afronte la grave crisis de derechos humanos que tiene el país, resuelva los 27 mil casos de desapariciones y acelere las reformas en materia de seguridad”.
Panorámicamente, el congresista tiene razón, pero, ¿por qué no ve su basura, su brizna de paja y hasta la viga que tiene la administración, investigación-procuración de justicia que tiene estados Unidos, la violencia racial, la crisis permanente-recurrente de derechos humanos que tiene su país y deja de meterse en asuntos de otros Estado-países-naciones?
Se coincide con nuestra ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Olga Sánchez Cordero: Mientras México no reconozca que tiene problemas en materia de impartición de justicia, no podrá resolverlos…no hay herramientas suficientes para llevar a cabo un buen procedimiento de investigación, además, de que la falta de preparación de los actores en el nuevo sistema penal permitirá que muchos delincuentes no pisen la cárcel.
Somos un Estado en constante y veloz cambio y evolución y no preparamos ni a los actores ni los escenarios para esos cambios, porque no hay tiempo ni recursos.






















