Con los recientes resultados olímpicos obtenidos por nuestra delegación deportiva en esta primera semana de estos juegos olímpicos que se realizan en la ciudad de Rio de Janeiro está un posicionamiento muy definido en torno a este asunto.

Por un lado, que son los más, los que se rasgan las vestiduras por los pobres resultados y ya están pidiendo la cabeza de varios, entre ellos  de Alfredo Castillo Cervantes, máximo dirigente del deporte mexicano “no profesional” – ¿amateur?, si aun se usa el término en el olimpismo internacional. Y fundamenta sus argumentaciones con datos, con cifras, con números de dinero, referidos a ciclos olímpicos anteriores y cosas así por el estilo.

Y por el otro, los que, si no defienden los resultados, tratan de ser menos subjetivos, y desean luz y claridad; achacan todo lo que sucede en estos juegos olímpicos a las características propias de cada una de nuestras federaciones deportivas, en las cuales, afirman, sin demostrar, vive una corrupción transexenal que posibilita y favorece el surgimiento de todo este formato deportivo en donde existe favoritismo y proteccionismo.

Están las declaraciones de Salvador Castillo Cervantes, máximo dirigente de la CONADE México, quien en síntesis señala: Los resultados no importan; no importan las medallas ni su cantidad. Lo que interesa es que los deportistas de nuestro país estén siempre entre los primeros diez – top Ten, le llaman – de cada disciplina. Así, tarde o temprano, las medallas llegarán.

Sean peras o manzanas, lo cierto es que

1°.-Estos resultados cada dos y  cada cuatro años – ciclos olímpicos, y panamericanos, son repetitivos y el fracaso es la norma no la excepción

2°.-Es evidente-sensible la ausencia de una política deportiva de Estado, que se manifiesta de una manera casual y simple: A.- La educación deportiva-educación física no existe en los planes de estudio de educación básica, menos en la enseñanza media superior y mucho menos en al superior. Esta de relleno: actividades extra cocurriculares. B.- No existe una promoción deportiva de ningún tipo en ningún estado ni en ningún gobierno, sea del color que sea. C.-No funcionan instalaciones deportivas para las necesidades actuales, menos para las  de mediano rendimiento y mucho menos para los llamados de alto rendimiento. D. Igualmente, no hay la  estructura humana  (planta laboral) de profesores, entrenadores, equipo, instalaciones y servicios para la educación física, disciplinas deportivas y especialidades. E.-La predisposición, irracional, desmedida,  al crecimiento protagónico  y a  la derrota. F.- Errores-deficiencias psicológicas (individuales) frente a los hechos-demandas del momento  deportivo.

3°.-Factor intereses de todo tipo: deportivos, personales, federativos, asociaciones, comerciales y corporativos e individuales – de los deportistas – y, posiblemente, sean los obstáculos mayores. Ejemplo: (El que más duele, el fut bol) ¿Era Raúl Gutiérrez el mejor hombre elegible como entrenador de este grupo de futbolistas?  ¿Los equipos proporcionaron todo el apoyo requerido – no el necesario -? ¿Se planeó estratégica y tácticamente el plan de juego para ese encuentro?  ¿Eran los hombres apropiados para este encuentro?

Si así le está yendo – y más que será al final – a todos los dirigentes de las federaciones, imagínense a los dirigentes de Brasil, nación sede de estos juegos, a Argentina, que también se fue muy pronto.

Lo cierto es que nuestro país tenía poquísimas posibilidades en ciclismo, karate, boxeo y caminata, clavados y, remotamente, en fut bol. Pero todo por sacrificio personal, no de Estado.