Finalmente, las apuestas y las premoniciones de varios, así como los pronósticos de muchos analistas serios, se cumplieron y el magnate del sector inmobiliario y de las empresas de comunicación de espectáculos, Donald Trump, fue ratificado como candidato a la presidencia de los Estados Unidos, del Old Party – partido Republicano -, por el cuatrienio 2016-2020, que la disputará con el candidato Demócrata- que se sabrá quién será la semana próxima, cuando, de acuerdo con sus usos, costumbres, prácticas electorales y encaje electoral, efectúe su convención y, de acuerdo con los magos de las consultas a la opinión pública, será Hilary Clinton Rodman su contrincante.

En este escenario, buen anzuelo mediático, mostró a todo el mundo a sus hijas e hijos procreados en sus tres matrimonios y, curiosamente, su esposa, fuertemente criticada por su discursos en el cual insertó palabras de al actual Primera Dama, no apareció para nada en la clausura de la convención, pero si sus hermosas y, bien preparadas, académicamente y fuertemente vinculados con empresas mediáticas, sus hijas, luciendo coros llamativos y lisos, lo mismo que su pelo, largo y liso, y haciendo juego con los colores de sus vestidos.

Ha sido y lo seguirá siendo, motivo de conversación y análisis la precampaña partidista de Trump para lograr la cuantificación de delegados necesarios para ser ungido candidato en la cual centro sus palabras en los siguientes asuntos: los inmigrantes ilegales, el levantamiento de un muro en toda la frontera con nuestro país: más de dos mil kilómetros, la revisión-desaparición del TLC de América del Norte – pues, afirma, ha sido perjudicial para los ciudadanos norteamericanos y los ha empobrecido – y el reposicionamiento de Estados Unidos como Primera Potencia, sede de Poder y respeto, complementados con el uso del rencor, el odio, el coraje, diciendo lo que más le gusta a la gente: prevalencia del color blanco, anglosajón.

Muchos analistas tienen temor de que todo esto se materialice, de ganar la presidencia de la República, resultante de la elección del 3 de noviembre.

Todos ellos olvidan una cosa: una cosa es ser precandidato del partido; otra, ser candidato del partido a la presidencia de la República, y otra, muy diferente, ser presidente de la República.

Todo debe verse desde esas perspectivas.

Pareciera que está repitiendo el formato político de Ronald Reagan: imagen, aunque el discurso aun no se le conoce, pero ya estamos a días de conocerlo y estar en contacto con él para comentar algo el formato Donald Trump: mensaje-ideas fuerza, imagen y discurso.

Por lo pronto, no adelantemos vísperas y recordemos que todo es cuestión de intereses, de visiones y percepciones.