Está de moda hablar de los candidatos independientes a los puestos de representación electoral y si bien esta figura ha obtenido algunos triunfos, en la realidad política se muestra que es más reconfortante, conveniente, positivo, el ser candidato y representante popular triunfador que presidente municipal, estatal o presidencial de la República – que no se ha visto, pero sí presidentes municipales y gobernadores – Alejandro El Bronco Rodríguez, en Nuevo León –

Actualmente, pasadas las elecciones de junio, los candidatos independientes para todos los puestos-niveles de representación popular y, comparativamente con el número de candidatos y la votación recibida, puede afirmarse que crecieron casi un trescientos por ciento en comparación con la del año pasado; incluso, caso curioso, la suma de todos los votos recibidos por los candidatos independientes, en el primer domingo de junio pasado, a los diferentes puestos de elección al congreso constituyente de la ciudad de México, superó a la cantidad de votos recibidos por todos los candidatos del PRI, juntos, a esos mismos puestos.

La realidad política mostrará a qué niveles de representación es mejor buscar la candidatura independiente, pero esta misma realidad política muestra que un titular del poder Ejecutivo – municipal, estatal o de la República -, necesitará obligada, esencial y fundamentalmente un partido que lo proteja blinde y lo respalde; en otras palabras, es mucho mejor para la sociedad y, muy posiblemente, para los partidos políticos, que los candidatos independientes se dirijan hacia los puestos de representación popular: Diputados – locales o federales y Senadores de la República – y no a disputar el poder Ejecutivo.

En nuevo León el Bronco está siendo un gazapo y una decepción; en Morelia, el presidente municipal tiene el enemigo adentro: los regidores.

Para algunos de ellos, la administración de Alfonso Martínez Alcázar no tiene rumbo. Algunos juicios: El gobierno independiente sigue en las nubes; está perdido, no tiene rumbo fijo ni dirección, ya no se sabe quién dirige el barco; el gabinete de Poncho se ha dedicado más a lanzar proyectos recaudatorios que programas de ayuda a los ciudadanos; el alcalde perdió la brújula, afirman los regidores de la oposición.

Alfonso Martínez anda en una nube, tanto así que el alcalde cree en sus discursos en los cuales dice cumplir a los ciudadanos morelianos; si se hace una evaluación más profunda después de 10 meses de gobierno, tomando en cuenta cada secretario, a cada jefe de área y también al Cabildo, el balance hasta hoy, es negativo.

Para Benjamín Farfán Reyes, el gobierno municipal no tiene nada que aplaudirle, los morelianos se quejan de falta de servicios, de falta de seguridad. Morelia es un serio problema en todos sentidos; eso lo saben los ciudadanos y si se les va a querer engañar diciendo que todo está bien, como es costumbre en el alcalde, pues la respuesta de los ciudadanos será dura contra él y su gabinete, porque los ciudadanos no son tontos. En su gobierno no hay creatividad, no hay innovación; eso es muy lamentable, porque de esa forma no se puede decir que se les está cumpliendo a los ciudadanos. No sabemos qué va a informar porque no hay nada que informar. Sobran los comentarios.